Crónica de nuestro encuentro en Madrid: Educar con ilusión es emocionante


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Crónica de nuestro encuentro en Madrid: Educar con ilusión es emocionante

Ante 800 personas, Glòria Serra y Leo Farache presentaron un encuentro en el  que los protagonistas fueron la ilusión por educar y la apuesta por la formación de un equipo entre “los que movemos la educación, padres, madres y profesores”. Nuestro hashtag #educarconilusión fue trending topic y los mensajes inspiradores. Aquí tenéis un (muy extenso) resumen.  

 

Begoña Ibarrola: “Si educamos a personas con buena gestión emocional y buena autoestima, el mundo cambiaría”

La conocida autora de cuentos infantiles y psicóloga comenzó su intervención subrayando la importancia de las emociones. Nos llegó a decir que “la emoción es el pegamento del recuerdo, lo que nos permite recordar”, porque todos nuestros recuerdos están teñidos por una emoción. Al preguntarse qué es educar, Begoña se respondió que es “tocar el corazón de un niño. Una simple caricia abre el corazón de un niño”. Begoña apuesta por educar con las emociones en mente y por eso asegura que “cuando hablamos a nuestros hijos de emociones les estamos haciendo un gran favor”. Mediante un juego en el que pidió al público que expresara a la persona a su lado diferentes emociones, Begoña nos recordó que “todas las emociones son legítimas”. Por eso, nos dice que “nos graduamos como padres con las emociones negativas”, como el miedo, el enfado o la tristeza. Y por eso recurrió a una frase que se ha convertido en viral: “A veces no necesitas a alguien que te levante del suelo, sino alguien que se acueste a tu lado”. Begoña insistió en que “cuando nuestros hijos están abrumados, nuestro trabajo es acompañarlos desde la calma y no unirnos a su caos”. En el fondo, nos decía Begoña, todos los niños necesitan y piden amor “pero a veces lo piden de forma incorrecta”. La psicóloga nos recordó que “antes de una conducta hay una emoción y si atendemos esa emoción podremos cambiar la conducta”.

Begoña afirma contundente que “el mundo emocional es un gran aporte a la Humanidad. No permitamos que nuestra dimensión cognitiva ahogue emociones”. Nos puso deberes la experta al pedirnos que reflexionáramos sobre “qué emoción nos cuesta más expresar o regular y qué emociones no permitimos expresar a nuestros hijos”. Esta conciencia es un buen primer paso para una buena gestión emocional, porque “si educamos a personas con buena gestión emocional y buena autoestima, el mundo cambiaría”. La experta concluyó invitándonos a clamar que “ser padre o madre es ¡EMOCIONANTE!”

Después de esta intervención, visitamos la Escuela Ford Manolo Sanchís, desde la cual el futbolista nos contó que a los chicos les dice que “cuiden a sus padres porque la familia es un núcleo de amor y seguridad.

Álvaro Varona: “La tecnología ya está en nuestras vidas. Tomemos las riendas y pongámosla de nuestro lado”

La presentadora Glòria Serra puso su intrigante voz del programa “Equipo de Investigación” para asegurar que la tecnología nos da miedo”. Y así dio paso a Álvaro Varona, de Generación Apps, que “la tecnología ya está en nuestras vidas. Tomemos las riendas y pongámosla de nuestro lado”, ya que, asegura este experto, “los padres estamos haciendo dejación de funciones en la educación digital”. Álvaro nos invitó a “buscar aplicaciones honestas que nos permitan jugar juntos y fomenten la creatividad” y a “conocer todas las potencialidades de la tableta”, que no es simplemente “una TV portátil”. Ahora, no apostemos tampoco por productos educativos “porque cuando les colamos estas aplicaciones nuestros hijos están el alerta”. Sin embargo, Álvaro nos contó que muchos de los juegos que más les gustan pueden tener esas aplicaciones y nos pone ejemplos de aplicaciones educativas de apps atractivas para nuestros hijos: “Con Angry Birds aprenden física y trigonometría. Otra aplicación se conecta a una camiseta para aprender anatomía…”. También sacó a relucir el famoso juego Pokemon Go!, que demuestra que “los juegos pueden suceder alrededor de la pantalla”. Álvaro concluyó recordando que “los retos para los padres y las madres ya están aquí. ¿Seremos capaces de guiar a nuestros hijos?”.

Tras esta intervención, regalamos packs de películas infantiles de Disney gracias a la Fnac.

Noelia López-Cheda: “Nos olvidamos de que cuando prueban y fallan aprenden. Y de que cuando aciertan se llevan un chute de autoestima”

La coach, famosa por la publicación del post “Me niego a ser la agenda de mi hija por WhatsApp” nos preguntó en cuántos grupos de WhatsApp de padres de clase estábamos metidos. Noelia nos recordó que esos grupos pueden estar bien para tener información útil, pero que muy pronto se dio cuenta de que con ellos “yo había vuelto al cole”, especialmente cuando preguntaba qué deberes habían mandado en la clase de su hija. Hasta que se plantó y escribió su famoso post. Fue tan famoso que le llamaron del extranjero para que explicara de dónde había salido su post tan educativo. “Pero no era un post educativo, era un post de cabreo, de pataleta”, nos confesó Noelia entre risas. Fue un post de cabreo movido por pensar “que estaba criando a una inútil” al asumir la responsabilidad de su agenda. Noelia dice que a raíz de ese post muchos padres y madres le escribieron compartiendo experiencias de ese tipo, como “whatsapps en grupos de madres para cambiar cromos en lugar de sus hijos. Jugamos por ellos”, nos contó, con cierto tono de horror. Noelia nos contó también que su hijo hace manualidades del cole solo y cuando las exponen ella se da cuenta de que al resto de compañeros el trabajo se lo han hecho sus padres. Y en concreto, un día que debían hacer un sistema solar, su hijo le contó que lo haría con plastilina. A ella le pareció muy bien. De repente, empezaron a llegarle al móvil fotos de “verdaderas maquetas” de sistemas solares y madres que alababan lo bien que les estaba quedando a ellas o a sus maridos. “Así que le dije a David: “Cariño, trae para acá la plastilina…”, lo que provocó muchas risas. Siguió contándonos más experiencias que compartieron los lectores de su post y dice que “hay padres que negocian sueldos en entrevistas de trabajo de sus hijos”.

Llegados a este punto, dice que muchas veces le han preguntado: “¿Y qué pasa por ayudar?”. Lo cierto es que vivimos en un mundo “hiper competitivo con una gran incertidumbre, es un nuevo escenario que nos aterra” y por eso “tenemos miedo de que nuestros hijos no lo hagan bien o fracasen. No confiamos en ellos”. El problema de “ayudar” (que en realidad no es tanto ayudar como hacer las cosas por ellos) radica en que “nos olvidamos de que cuando prueban y fallan aprenden. Y de que cuando aciertan se llevan un chute de autoestima” que les estamos negando si actuamos así.

Noelia nos habló de la capacidad que exige nuestro entorno actual, tan cambiante, y es la resiliencia, la capacidad de sobreponerse a las adversidades y salir fortalecido. “Supone adaptarse al camino”, nos dice Noelia, “es ser com. o el agua”. Para entrenarla, nuestros hijos deberían “superar miniproblemas y así serán capaces de superar grandes cosas”.  Para enseñar resiliencia, tenemos que ser espejos resilientes, enseñarles que superamos nuestros problemas. Nos cuenta Noelia que su marido le regaló un ascenso a una montaña con mucha pendiente. Y llegada a un punto empezó a decir que no podía, que era muy empinada, que estaba cansada. “De repente vi marchando con dos bastones de montaña a una mujer que ya no cumplía los 70. Y pensé: “No puedo dejar que ella pueda y yo no. ¿Qué necesito para subir?”. Por eso nos dice que ante un problema tenemos dos opciones: la A sería rendirse, decir que no podemos. La B sería observar el reto y pensar qué necesito para superarlo. Ser resiliente, está claro, es ir siempre a por la opción B.

Noelia acabó su intervención impulsándonos a “confiar en nuestros hijos y en la Humanidad. ¡Ultreia! Adelante” y aclaró después que enseñar a ser resilientes no implica proyectar una imagen de madre perfecta a nuestros hijos: “Es mejor mostrarse vulnerable a nuestros hijos que perfecta”.

Después de aplaudir a los profesores, que también educan y que son muy numerosos entre el público, Glòria nos animó a ir a Malta con Turismo de Malta.

Jorge Salinas y Henar Marrón, (directora de Formación y Desarrollo de Lidl): “Tenemos que ser padres mentores, dedicar menos tiempo a decir y más a escuchar, menos a empujar y más a acompañar”

Para animar la media mañana, Jorge y Henar nos preguntaron quiénes éramos padres y madres y quiénes no. Y luego nos pusieron a hacer una ola entre todos. Jorge nos dice que aprender, para él, es “ampliar nuestra capacidad de acción efectiva”. Por eso aseguró que “si al acabar la mañana hacemos lo mismo con nuestros hijos no habremos aprendido nada”. Para el coach, “tenemos que ser padres mentores, dedicar menos tiempo a decir y más a escuchar, menos a empujar y más a acompañar”. Jorge y Henar pidieron voluntarios para ayudar a dar claves a jóvenes llenos de inquietudes. Y así conocimos a Natàlia, de 16 años, que está cansada de estudiar. Los padres del público le dicen que busque lo que quiere hacer, que si no estudia no tendrá un buen futuro, y Jorge le dice “que no estudie, que aprenda y que busque el para qué hace las cosas”. Henar le contestaría que “los jóvenes tienen que investigar qué les gusta hacer y averiguar cómo aprenderlo. Otra de las preguntas de los jóvenes es si es necesario estudiar un máster. Y Jorge contesta que lo que piden las empresas, en un 80%, no es formación, sino actitud. Llega el turno de otro joven Gérard, que dice que no quiere andar pidiendo todo el rato dinero a sus padres. Jorge le contesta que quiere tener hijos como él J y los voluntarios le invitan a ganarse un dinero por su cuenta. ”. La responsable de formación de Lidl nos recuerda que “todos los profesionales hemos aprendido haciendo” y confiesa que ella estudió Matemáticas “y trabajo en Recursos Humanos”. Henar nos habla de que España es un país de extremos: un porcentaje alto de jóvenes estudia en la Universidad y otro porcentaje de jóvenes bastante alto no estudia nada. “Y la OCDE ha señalado que para el futuro se necesitarán personas con estudios medios”, como la Formación Profesional”. Por eso nos habla de la formación dual, que combina horas de estudio en el aula y horas de trabajo en las empresas. “Lidl es pionero en formación dual. Creamos oportunidades”, nos dice. Jorge nos desea “éxito en la educación de nuestros hijos”, que pasa por “enseñarles a gestionar frustraciones y a ser ellos mismos”.

Carles Capdevila: “El embarazo y el parto tienen sus consecuencias, pero son sólo para toda la vida”

Con gran cariño, Glòria Serra da entrada al periodista protagonista de nuestra ponencia viral sobre educar con humor. Carles nos viene a hablar de su libro Parir con humor y comenzó su intervención diciendo “tengo cuatro hijos y cuatro ediciones de Gestionando hijos, eso es un empate”. Su ponencia, nos dice, se va a centrar en “los dos años que pasan entre que decides ser padre hasta que el niño cumple un año” y nos habla de “nueve cambios” en la vida de los padres. El primer cambio es el sexo: “Pasas del sexo recreativo al sexo productivo y es duro”. Recuerda los mensajes que recibía, como “ven pronto, que estoy en mis días fértiles” y confiesa “me sentí un hombre objeto”. Y además, sintió mucha presión, porque “en el sexo recreativo no hay examen, en el sexo procreativo sí, que es ese test que te dice si has aprobado o no, no puedes fingir para sacar nota”. El segundo cambio es un cambio de vocabulario. Se incorporan a tus conversaciones palabras como “epidural, episiotomía, oxitocina o incluso meconio, que es solo la primera caca del bebé pero tiene su propia palabra. Esto te aleja para siempre de tus amigos sin hijos”, dijo el periodista en medio de las risas. Reconoció Carles que él mismo se alejó de sus amigos con hijos, con escenas como una cena en la que un niño mostró su culo limpio, que se había limpiado él solito “y tuvimos que aplaudir a un culo limpio”. El tercer cambio que apunta Carles es que cambian tus miedos y tus angustias, hasta el punto de que  “te haces un experto en lo que puede ir mal”. Recuerda que una amiga siempre se ponía en lo peor con el embarazo y la seguridad del bebé y nos confiesa que se alejó de ella también. El cuarto cambio es que aprendemos a mentir. Y como ejemplo, lleno de humor, afirma que fingimos en las ecografías, no vemos nada, no distinguimos al bebé, pero hacemos como que vemos los pulmones. El quinto cambio es sólo para los padres: “no pintamos nada”. Antes los padres eran los segundos, “ahora somos los séptimos, por detrás de las suegras, que se ponen en la pole position, los ginecólogos y los pediatras. NI siquiera hay una lista de cosas que el padre tiene que llevar en el paritorio. Y su papel en el parto se limita a decir a una mujer adulta que respire”. Nos contó entre risas Carles en este punto que un ginecólogo contó en la radio “que estaba harto de padres que se desmayaban en el paritorio”. El sexto cambio es que tu pareja pasa a ser una desconocida: “las protagonistas son las hormonas”, asegura, mencionando la manía con preparar la casa, hasta el punto de querer ordenar fotos. “Tenemos que tener todo listo”, dicen las mujeres, mientras él asegura que los bebés no van a nacer y enseguida ponerse a mirar álbumes, “tenemos un margen”.   El séptimo cambio es que pierdes la intimidad en casa y en la calle. “El baño pasa a ser una sala de reuniones. Y en la calle tu vida pasa a ser patrimonio de la Humanidad”, como cuando te preguntan si te ha costado mucho quedarte embarazado. El octavo cambio de la llegada de un bebé a tu vida es el uso del diminutivo, como “mi hijito ha puesto sus deditos en el enchufito y me ha dado un sustito de muertecita”. Pero donde más diminutivos hay es en los jardines de infancia, “todo es diminutivo menos su precio”, concluye Carles entre risas. El noveno y último cambio es que los padres nos convertimos en la contradicción permanente, como cuando les gritamos “¡No se piden las cosas gritando!”. Y ante todos estos cambios, Carles nos recuerda que “el embarazo y el parto tienen sus consecuencias, pero son sólo para toda la vida”.

Tras su ponencia, regalamos unas mochilas de Totto.

Fernando Botella y Daniel Abad Casanova: “La música de la vida es una oportunidad y hay que aprovecharla”

Con el acompañamiento del director de orquesta Daniel Abad Casanova al piano, el especialista en talento Fernando Botella nos habló de cuatro ideas para educar armónicamente. La armonía, en educación, se podría definir “como un equilibrio”. Y por eso reconoció que padres y madres a menudo “debemos afinarnos, porque perdemos la armonía”, que depende del conjunto, por lo que “si alguno de los miembros del grupo está desafinado, perdemos la armonía”. Al hablar del ritmo en educación, Fernando subrayó que muchas veces vivimos acelerados. Y nos contó que “si queremos cambiar de vida, debemos cambiar de prioridades”. Fernando habla también de la escucha, “que implica atención plena y es un gran aprendizaje de la música. Y nos preguntó: “¿Escuchamos a nuestros hijos o estamos ensayando en nuestra mente la respuesta?”. Fernando nos invitó a escuchar pensando que el otro tiene razón y a hacer preguntas de curiosidad. Hablamos también de modo y Daniel nos toca la melodía de la serie Heidi en modo alegre o modo triste. En educación, el modo se traduce en humor, que no es “la actitud” con la que vivimos lo que nos ocurre. “La música de la vida es una oportunidad y hay que aprovecharla”, concluyen Fernando y Daniel.

Tras la pausa, conocemos a Juan Carlos Cubeiro, de Human Age Institute, una plataforma colaborativa que apuesta, con empresas, por la empleabilidad de los jóvenes y vemos el mensaje que nos ha dejado el Padre Ángel, de Mensajeros de la Paz, que nos dice que “vuestros hijos serán solidarios, llevarán la solidaridad con ellos” y nos animó a enseñarles a querer. Además vemos cómo Ford fabrica coches pequeñitos para donarlos a ONGs.

Alberto Soler: “Las etiquetas son peligrosas. Si somos malos, ¿qué margen tenemos?”

alberto-solerEl conocido psicólogo pregunta si existen niños buenos o malos. Y la respuesta del público es que no. Pero también pregunta si nuestros niños son buenos y la respuesta es que sí. Así que afirma con rotundidad que “no existen niños buenos o malos”. Y habla de un experimento en el que se dio a probar a personas dos vinos con las etiquetas de los precios. Mayoritariamente, la gente eligió como el mejor el del precio más caro. El problema es que las etiquetas estaban cambiadas. Así reflexionamos sobre el enorme poder de las etiquetas que ponemos a nuestros hijos en la forma de comportarnos con ellos. El efecto Pigmalión, nos dice Alberto, implica que estas etiquetas “condicionan la percepción que tenemos de la realidad”. Y nos habla del experimento Rosenthal o Pigmalión en las aulas, por el que atribuyeron al azar diferentes coeficientes intelectuales a estudiantes y se les habló a los profesores de las potencialidades de algunos estudiantes (sin que esto fuera una información real). Los niños a los que se les atribuyó ese potencial mostraron unos resultados académicos mucho mejores porque “las etiquetas que ponemos acaban haciendo que ofrezcamos un trato diferenciado”. Alberto nos preguntó “¿qué es un niño bueno?”. Sería, según el público, “un niño pausado, tranquilo, obediente, generoso”. Un niño malo, por el contrario, “es rebelde, travieso, impulsivo”. Concluye Alberto que “el niño malo es el que protesta, cuesta más manejarlo” pero esto tiene que ver con las prisas que llevamos y la conciliación, que nos deja poco margen de acción a nosotros y a los niños. Alberto dice que no existe, “existe la gymkana”. Alberto nos dice que “somos contradictorios, porque ¿queremos niños que obedezcan siempre y no se rebelen ante la autoridad?”, y nos pone en la situación de un grupo de amigos en los que se bebe alcohol o se toman drogas. ¿Queremos que nuestros hijos sean sumisos en esa situación?

Volviendo al tema de las etiquetas, Alberto nos recuerda que “las personas no somos, porque eso denota algo inmutable” y nos anima a “atender la conducta de manera proporcionada y específica, tanto la buena como la mala”, en lugar de recurrir a etiquetas. Así, si nuestro hijo pinta la pared no le llamaremos “malo, desastre”, sino que le diremos que la pared no se pinta y hay que limpiarla. Y si hace un precioso dibujo no deberíamos decirle que es el nuevo Picasso, que qué artista es, sino que el dibujo es muy bonito y que cómo lo ha hecho. Alberto acabó diciendo que “nuestros hijos son como el vino bueno, riquísimos y llenos de matices. No los arruinemos con etiquetas de garrafón” y ante las preguntas afirma que “las etiquetas son peligrosas” y que según la psicología, una persona no es de determinada manera hasta los 18 años. Recomienda además que a niños sumisos “les enseñemos a tomar decisiones y a oponerse”.

Después vemos la campaña solidaria de Fundación SM Vapor ti, vapor todos. Y luego vemos a Iria, una joven actriz que pone voz a los chicos y chicas que están estudiando y tienen miedo ante un futuro incierto. Un vídeo de la Fundación Bertelsmann le aclara algunas dudas.

David Pulido: “Es fascinante ver cómo el cine hace que le llegue a un niño el mensaje de manera contundente”

El guionista y psicólogo asegura que el cine nos permite transmitir y hacer llegar mensajes sobre temas tan complicados como la muerte, el legado, la responsabilidad. ¿No nos lo creemos? Vemos una secuencia de El Rey León. “Es fascinante ver cómo el cine hace que le llegue a un niño el mensaje de manera contundente”. David recuerda que “el cine nos permite ponernos en los zapatos de otros” y que “el cine nos hace vivir otras vidas y está hecho del material del que están hechos los sueños”. Pero el cine va más allá, no se queda en la intimidad del sueño, “es una experiencia social, mueve el mundo”. Y un ejemplo es El Club de los Poetas Muertos, que incluso cambió la manera de concebir las clases y nos acercó la expresión “carpe diem”. Precisamente nos dice David que el cine es tan poderoso que quizá olvidemos su nombre como ponente pero no olvidaremos que gracias a su intervención volvimos a ver un trozo de esa película.   

Pacto por la educación en equipo              

Tras esta ponencia, presentamos el Pacto por la educación en equipo. Javier Palop, director de la Fundación SM (impulsora del pacto junto con Gestionando hijos), asegura que “queremos activaros, porque quienes mueven la educación somos padres, madres y profesores”. No estamos solos, porque famosos como Anne Igartiburu, Carles Capdevila, Glòria Serra, Manolo Sachís o Javi Nieves. ¿Te sumas? Más info en www.equipoeducativo.com

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