David Pulido: “El cine mueve el mundo, transmite mensajes”


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David Pulido: “El cine mueve el mundo, transmite mensajes”

El psicólogo y guionista David Pulido, flamante ganador del último Goya al guión original, nos regaló una ponencia llena de amor por el cine en la que nos recordó que “el cine nos permite transmitir mensajes que nos sería imposible de otra manera”, “nos permite ponernos en los zapatos de otras personas y vivir muchas vidas”, que “el cine está hecho del material del que están hechos los sueños” y que el cine “transmite mensajes que mueven el mundo”. ¿Una exageración? No, qué va. David Pulido nos deja tres pruebas: tres maravillosas secuencias de películas que nos demuestran que es posible educar de cine con el cine.

El psicólogo y guionista comienza su intervención afirmando que “el cine no es un instrumento más de educación o entretenimento, es algo más. El cine está hecho de una manera especial, nos permite transmitir mensajes que nos sería imposible de otra manera”. Como prueba, nos pregunta cuántos creemos difícil hablar con nuestros hijos de la muerte, del legado y del ciclo de la vida. No sabríamos cómo transmitirlo. Pero fijaos en estos dos minutos de esta secuencia que os quiero enseñar”.

David nos muestra un fragmento de El Rey León

Al terminar la secuencia, nos pregunta David cuántas veces han visto nuestros hijos El Rey León. Seguramente muchas, contesta él. “Y evidentemente, esta secuencia, que almacenamos, se convierte en parte de nuestras experiencias, con unas lecciones tan complicadas y además resueltas para niños. El cine, la sala, las palomitas, la merienda con los padres, todo va a hacer que el mensaje del cine le llegue de una manera contundente”.

Pero además de transmitir mensajes emocionantes de manera contundente, David asegura que el cine “establece modelos de conducta. En el cine se dan lecciones de educación también”. ¿Por qué? Porque el cine “nos permite ponernos en los zapatos de otras personas, vivir experiencias que no somos capaces de vivir, nos anticipamos a situaciones”. Por eso el cine nos da grandes lecciones. Una de ellas es la de “no hay que pegar”. Esta secuencia de “En un mundo mejor” permite que esta lección la veamos “en el cine de una manera tan contundente el mensaje sí que puede llegar”.

Tras ver esta secuencia, David afirma que “es de tal fuerza ver este ejemplo de no violencia y cómo efectivamente al final dice “ha perdido” que se puede de verdad ver ese modelo”.   El guionista y psicólogo asegura que “el cine nos permite aprender de experiencias que no hemos vivido.  Es aumentar nuestra vida, es vivir muchas vidas”. ¿Pero cómo vivíamos muchas vidas y aprendíamos de las experiencias antes de que hubiera cine?, nos pregunta David. Y nos remonta incluso a antes de que hubiera cuentos, historias, teatro o pinturas ripestres.  Vivíamos otras vidas “soñando. Dicen que el cine está hecho del material del que están hechos los sueños. Y es verdad. Soñamos como si fuera una secuencia”. Nos dice David que “los sueños es la manera que teníamos evolutivamente de exponernos a experiencias y situaciones que no habíamos vivido y que nos preparaban para ello. Los sueños usan imágenes, cortes, sonido… Los sueños son cine”. El cine es la forma más sofisticada que hemos encontrado para emularlos, después de pinturas rupestres, historias, cuentos o libros. “En ¿Nos estamos volviendo locos? decía que cada vez que dormimos nos estamos proyectando una película, así que aprendamos y disfrutemos de ella”.

Pero el cine es algo más, porque también es una experiencia social. No solo es un cúmulo de estímulos y emociones que nos permiten que nos llegue bien un mensaje, no solo nos permite aprender poniéndonos en el lugar de otras personas, sino que el cine mueve el mundo, transmite mensajes”. David llega a decir que  “el cine es un evento social que hace que nos replanteemos como sociedad nuestro sitio”. Y, como en sus anteriores hipótesis, tiene la prueba en una película. “¿Qué significa Carpe diem? ¿Sabéis a qué película me refiero? Antes de El Club de los Poetas Muertos “carpe diem” solo lo conocían quienes sabían latín. Y de repente se convirtió en un mensaje. En los colegios este gran profesor que interpretaba Robin Williams empezó a ser un modelo de cambio, de dejar de estudiar lo que estaba en los libros y empezar a experimentar”.

David Pulido acaba su intervención diciendo que “dentro de una semana o dos semanas a lo mejor no os acordaréis de quién era este ponente psicólogo pero diréis: “Ostras, volví a ver este trocito de película y volví a sentir lo que sentí aquella vez y volví a tener esa lección que sin haberla vivido nunca ya guardo para siempre””. Palabras muy bonitas, sí, pero nosotros no olvidaremos que un guionista de Goya llamado David Pulido nos brindó en tiempo récord una ponencia llena de magia, llena de inspiración y llena de sueños. Llena, en suma, de amor por el cine.     

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