Educar ¿es aplicar el sentido común?


Jenn Richardson peque

Educar ¿es aplicar el sentido común?

Nos cuenta Leo Farache que nuestros lectores consideran que lo que leen en Gestionando hijos no es más que puro sentido común. ¿Qué es el sentido común en la educación? ¿Pautas obligatorias y lógicas? ¿Algo que parece natural a algunos y a otros no? ¿Una ley inmutable? Después de concluir que el sentido común evoluciona con la sociedad, Leo Farache concluye que sí que hay cosas de sentido común. De sentido común es alabar el compromiso educativo y la valentía de Leoncio Fernández, director del colegio Santa María del Pilar de Madrid, que fue noticia porque decidió retirar un equipo de baloncesto porque los chavales se habían burlado en las redes sociales de sus contrincantes. De sentido común es pensar que “educar no es reproducir la vida real sino preparar a nuestros hijos y alumnos para ser la mejor versión de sí mismos en esa vida”. Y de sentido común es pensar que educar con conciencia, ilusión y haciendo equipo con los profesores es garantía de una sociedad mejor.

Algunos de los comentarios de nuestros lectores se plantean esta pregunta que da título a estas líneas. Se preguntan si algunos de los artículos que escribimos en Gestionando hijos no son más que puro sentido común.

He buscado en “Sentido común educativo” y he encontrado un trabajo de David Reyero (Universidad Complutense de Madrid) titulado  “¿Educar bien es de sentido común? Una contribución desde la antropología al pensamiento pedagógico”.  En este trabajo se menciona a Geertz, que propone que el sentido común  no es necesariamente un conocimiento natural y obvio, y lo que parece natural a unos, para otros puede parecer absurdo.

En cambio, la idea que tenemos en nuestro imaginario sobre el sentido común se parece más a la que sugiere el mismo autor: el sentido común son pautas de indudable obligatoriedad «lógica».

Hace unos días el director del Colegio Santa María del Pilar de Madrid, Leoncio Fernández, tomó una decisión que se ha hecho muy noticiable. Retiró a un equipo de baloncesto de su colegio porque algunos de sus integrantes se habían mofado en las redes sociales de sus contrincantes, a quienes habían vencido holgadamente. El director del colegio ha sido alabado en todas las entrevistas que he escuchado y leído. Le alaban su sentido común. Y supongo que su valentía en aplicarlo. Cuando preguntan al director si los padres estaban de acuerdo con su decisión, ha dicho que algunos de ellos no. Ha encontrado resistencias a aplicar el sentido común, por lo que se puede entender de su contestación.  El sentido común de esos padres – debemos pensar que no son unos enajenados – supongo que les conduce a pensar que la retirada del equipo de baloncesto es una decisión extrema que no se da en la vida “real”.

Si ese fuera el argumento de los padres, podríamos contraargumentar que educar no es reproducir la vida real sino preparar a nuestros hijos y alumnos para ser la mejor versión de sí mismos en esa vida.

Cuando se trata de educar, el sentido común es necesario. Es una buena compañía.

¿Pero qué sentido común educativo?  Volvemos a la frase de Geetz: el sentido común son pautas de indudable obligatoriedad «lógica».

Te propongo algunos pensamientos relacionados con el sentido común:

  1. Es de sentido común educativo tener claro cuáles son los objetivos de la educación (punto 9 del Pacto por la educación en equipo):
    1. Conseguir una sociedad más justa.
    2. Promover la cooperación en lugar de la competitividad.
    3. Proteger el medio ambiente.
    4. Aceptar y promover la diversidad.
    5. Formar personas más respetuosas, amables y agradecidas
  2.  Es de sentido común que madres, padres y profesores trabajen en equipo como medio indispensable para que la educación funcione.
  3. Si se trata de los deberes – un tema tan polémico y candente – , es de sentido común:
    • Que las madres y padres no hagan los deberes ni los trabajos a sus hijos, solo les ayuden y animen a hacerlos, ya que con ello estarán entrenando a sus hijos en la responsabilidad y en la no dependencia. (punto 7 del Pacto por la educación en equipo, sección padres)
    • Que los profesores coordinen con sus compañeros del equipo docente la carga de deberes que sus alumnos llevan a casa para que puedan conciliar su vida escolar con la vida familiar y personal. (punto 5 del Pacto por la educación en equipo, sección profesores)

 

El sentido común no es tajante, es flexible, evoluciona. Lo que hace solo unas décadas parecía de sentido común (por ejemplo, el valor diferente de las razas y de los sexos) hoy ya no lo es. Quizás hoy aceptemos valores que pensamos que son de sentido común y dentro de algunos años lo dejen de ser.

Hoy es de sentido común apoyar y animar a un director que quiere que sus alumnos aprendan a ser respetuosos SIEMPRE.

Hoy es de sentido común saber que educar a nuestros hijos con conciencia e ilusión es garantía de una sociedad mejor (punto 11 del Pacto por la educación en equipo)

Hoy, sobre todo, es de sentido común actuar, promover y velar por el propio sentido común educativo.

 

Nuestra humilde aportación al sentido común educativo se llama el Pacto por la educación en equipo en el que han participado diecinueve expertos. Te agradecemos tu lectura, apoyo y difusión (si lo merece). www.equipoeducativo.comEstá pensado para el bien y beneficio de todos. Tus comentarios, críticas, sugerencias son más que bien recibidos.

P.D. Cuando discutamos sobre sentido común, quizás sea bueno que seamos humildes y realistas. Muchas de las cosas que hacemos cotidianamente están alejadas del sentido común. Para empezar, la mayor parte de nuestras ansiedades, envidias, malestares interiores son imaginarios, están alejados del sentido común y aun así convivimos durante años (o toda la vida) con ellos. Hacemos que los días, los meses, los años pasen alejados del bienestar con nosotros y los demás por nuestra propia estupidez. La única manera de alejar semejante estupidez es reconocerla y practicar mucho y bien para erradicarla.

Y para finalizar te recomendamos este vídeo de la ponencia de Carles Capdevila. Es de puro sentido común.

 

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