Escenas educativas 26: Actos insignificantes que cambian una vida


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Escenas educativas 26: Actos insignificantes que cambian una vida

 

Eva Bailén, la responsable de la campaña de racionalización de los deberes en Change.org que ha logrado más de 210.000 firmas, nos cuenta en primera persona cómo emprendió esta iniciativa y qué ha supuesto en su vida. Solo hay que hacer una salvedad, ella dice que este gesto cambió su vida, pero a tenor de la proposición no de ley aprobada por la Asamblea de Madrid, sabemos que su gesto valiente y decidido cambiará muchas más vidas. 

Hay actos que parecen insignificantes, pero que pueden cambiar tu vida. Un día de marzo del año 2015 decidí que tenía que hacer algo para dejar de sentir esa impotencia que me corroía. La impotencia de ver a mi hijo amargado por algo que no tenía sentido. Ver a tu hijo día tras día encerrado en su habitación durante horas interminables haciendo deberes repetitivos es frustrante para cualquier madre. Y no poder ayudarle, no poder hacer entender a los implicados que se trata de una situación dañina y corrosiva, es demoledor. Nunca me ha gustado quejarme demasiado, solo lo justo, no me ha gustado jamás que me digan lo que tengo que hacer, ni decirle a nadie cómo hacer las cosas. Quejarme un par de veces fue suficiente para darme cuenta de que había que hacer algo grande, por mi hijo y por cientos de miles de niños más.

Con esta amalgama de sentimientos y emociones decidí que había que pasar a la acción. Me gusta informarme y documentarme antes de opinar, antes de dar un paso en firme. Investigué, contacté con expertos en educación, y comprendí que estaba haciendo lo correcto, no sabía qué iba a pasar, no sabía cómo hacerlo, pero tenía un sueño ambicioso: quería comenzar una revolución pacífica para acabar con la injusticia de los deberes. Puse todo mi empeño en esa petición que subí a change.org, por unos deberes justos. Todo lo que pasó después, desde el primer día, ha sido lo más emocionante que me ha ocurrido nunca. Hace ya más de un año, pero aun sigue siendo una labor trepidante e intensa, llena de sorpresas, de gente maravillosa, de personas que me apoyan, de descubrirme a mí misma haciendo cosas que nunca imaginé que fuera capaz de hacer.

En todo este tiempo ha habido momentos cumbre, cada pocos meses ha habido uno. Uno de los primeros fue en las vacaciones de Semana Santa, un mes después de lanzar la petición. Alfonso González Balanza (profesor de Secundaria y padre) se puso en contacto conmigo para mostrarme su apoyo públicamente con su carta titulada “Yo confieso”.. Que un docente me apoyara en esta lucha me dio muchas fuerzas. Chus García, de los Sábados al Sol, en el canal Extremadura, nos entrevistó a los dos. La carta la publiqué en mi blog todoeldiaconectados.com y tuvo miles de visitas diarias. Pero Alfonso no fue el único, Jorge Torres, José Antonio Blesa, María Acaso, Juanjo Vergara, Isabel Vizcaíno, Laura Bermúdez, Jacinto Molero y todos los que ahora son mis compañeros en trasteandoenlaescuela.com me apoyan y animan. Al poco tiempo, Cecilia Jan, de El País, me llamó para hacerme unas preguntas. Estaba preparando un reportaje sobre los deberes. Lo tituló “Deberes: ¿rutina necesaria o condena?” y acabó compartiéndose miles de veces en las redes sociales. Tan lejos llegó, que hasta la BBC se interesó por mi causa.

Pero todavía tenían que ocurrir muchas más cosas increíbles. Desde que la campaña comenzó a ir bien quise tener un vídeo impactante para hacerla llegar más lejos. Esa idea tomó forma, y gracias a algunas personas únicas, genuinas, el vídeo se hizo realidad de una manera extraordinaria, inigualable. Con el hashtag #Lohacesypunto el vídeo se viralizó y llegó a alcanzar más de un millón de visitas en unas semanas. Esto ocurrió en octubre, y en diciembre, otros creadores de peticiones y yo tuvimos una oportunidad única, la oportunidad de hacer nuestra propia campaña electoral. Todos llevamos nuestras firmas a las sedes de los partidos políticos, entonces las nuestras eran 187.000, y me tocó el turno de hablar con los portavoces de Ciudadanos. Me sorprendió gratamente el apoyo y la compresión que mostraron hacia mi campaña. Después de estos dos hitos, he seguido conociendo a gente extraordinaria, que están cambiando mi vida, como Rosa Jové, Ignacio Polo o Javier Blumenfeld, contar con sus muestras constantes de apoyo es muy gratificante, saber que puedo contar con ellos es muy importante para mí.

El año 2016 empezó un poco más relajado. el resultado de las elecciones no propiciaba llevar la campaña al Ministerio, por lo que era razonable emprender una estrategia diferente. Comenzando por la Comunidad de Madrid, había que ir ganando batallas poco a poco, tenemos 17 Comunidades Autónomas con sus competencias en educación, así que había que ir adelantando trabajo. En abril comencé a intentar llamar la atención de los diferentes grupos políticos con representación en la Asamblea de Madrid. Y en unas semanas tuve respuesta del grupo Ciudadanos y del grupo PSOE. Finalmente, el 12 de mayo, se presentó en el pleno de la Asamblea de Madrid una Proposición No de Ley para racionalizar los deberes en la Comunidad de Madrid. María Teresa de la Iglesia, portavoz de educación del grupo Ciudadanos, fue la persona que luchó porque la PNL saliera adelante. La emoción me embargaba durante el pleno, al oír las palabras de la señora de La Iglesia, y las de los otros portavoces, debatiendo, por fin, sobre la necesidad de cambiar el actual modelo de deberes tradicionales.

Los medios de comunicación no se han olvidado en ningún momento de la campaña, y gracias a ellos, estamos llegando muy lejos. Programas de televisión como La Aventura del Saber o Cintora a pie de calle han prestado su atención a la causa de los deberes y han hecho llegar este clamor a más personas. El día 12 de mayo la difusión fue máxima, tanto a nivel regional como nacional.

Aún quedan muchas batallas por ganar, y aunque es un proceso lento y soy una persona impaciente, estoy viviéndolo con gozo, es apasionante, gratificante, un reconocimiento supremo a todo aquello que siempre había pensado y dicho, pero pocos querían escuchar o entender. Ahora sé que no estoy sola, que mucha gente más se une, que son muchos los que piensan y sienten como yo. Después de que me hubiesen hecho sentir que no debía inmiscuirme en lo que ocurría en la escuela, he recuperado las ganas de entender los problemas de nuestro sistema educativo y sobre todo de buscar soluciones a esos problemas. Y me he dado cuenta de que las soluciones están muy cerca, no son extrañas, son conocidas y se palpan ya en muchas aulas.

Sin embargo, el mayor reconocimiento es el que me brindan mi marido y mis peques cuando me dicen que soy la mejor mamá del mundo, algo que ya me decían antes de empezar la campaña, pero ahora para mi cobra más sentido. Os quiero dar las gracias a todos, a los que he nombrado y a los que no, a todos os debo mucho.

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