Escenas educativas vol. 12: “Derribando el tópico de que si los coges se van a acostumbrar”


madre de todos los tópicos

Natalia nos cuenta su experiencia como enfermera de una unidad de maternidad. Y en especial su empeño por derribar el tópico de que “si lo coges en brazos se acostumbrará” con el que muchos padres, madres, abuelas y abuelos reciben al recién nacido.

Trabajo en una planta de maternidad de un hospital. En concreto en la planta de cesáreas. Y además soy madre de dos niñas, y con la primera sufrimos los terribles cólicos, las tardes en brazos para tratar de que se calmara, la desesperación de no saber por qué lloraba y cómo ayudarla… Me encanta mi trabajo: ayudar a las madres y padres a conectar con sus bebés en los primeros días es una gran responsabilidad, pero también es una labor muy agradecida. Aparte de hacer pruebas a los niños, controlar su estado y bañarlos, sé que soy un apoyo para las madres que quieren emprender el camino de la lactancia materna, sé que confían en mí para que les asesore en la crianza de sus bebés y sé que a veces quieren que les ayude a aprender a ser padres, porque ya sabemos que los niños no vienen con el manual de instrucciones incorporado, ni con un diccionario que nos permita entenderlos.

Una de las tareas que realizo, aunque a veces no consigo el objetivo, es derribar tópicos sobre la crianza. Sobre todo la creencia de que si lo coges en brazos lo malcrías. Alguna vez he entrado en una habitación en la que el bebé estaba berreando en la cuna. Y he invitado a la madre, al padre, a la abuela, a que cogieran al bebé para que se calmara, diciéndoles, con respeto y empatía, que probablemente en brazos estaría feliz. En ocasiones, la madre, temerosa, me preguntaba: “Pero, ¿si lo cojo no lo malcriaré? Es que he leído por ahí/me ha dicho mi suegra/me ha contado mi vecina/me dice mi madre [elegid la opción que más os interese] que si los coges se acostumbran”. Un día que me pilló inspirada, le contesté a una de esas madres temerosas: “¿Pero a qué temes que se acostumbre? ¿A sentirse querido? ¿A estar unido a ti? ¿Al calorcito humano? ¿A saber que te importa lo que siente y que quieres ayudarlo?”. Como no todos los días estoy inspirada, desde aquel día lo suelo decir cuando me ocurren escenas parecidas (algo más frecuente de lo que yo me imaginaba), aunque sé que hay creencias profundamente arraigadas que no se pueden derribar y a veces algunas personas no quieren escucharme y se sienten invadidas. Y, ojo, que he sido madre y entiendo que también padres y madres tienen que cuidarse y descansar, que tener al bebé en brazos es muy cansado y que a veces te tienes que duchar o quieres hacer otra cosa y entonces es normal que llore. Pero no nos engañemos, eso no es lo mismo que defender que hay que dejarles llorar para que no se malcríen. Ojalá abandonásemos este temor tan absurdo que tan culpables nos hace sentir si los cogemos (porque claramente se van a malcriar, lo dicen en la tele, lo dicen los expertos, lo dice mi suegra, lo dice Internet) y culpables si no los cogemos (porque siguen llorando y no queremos que lloren). Menos mal que hay pediatras muy conocidas y expertos muy escuchados y con posts virales que contribuyen a esta noble causa, como Lucía, mi pediatra en este vídeo o en el comienzo de vuestro taller.


Imagen: “La maternidad tiene un efecto humanizador. Todo se reduce a lo esencial”. Fuente: Marcos de Madariaga/Flickr

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *