Eva Millet: “La hiperpaternidad perjudica seriamente el bienestar familiar”

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Eva Millet: “La hiperpaternidad perjudica seriamente el bienestar familiar”

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 “Se nos ha hecho creer hoy en día que para ser buenos padres tenemos que resolver por sistema los problemas de los hijos. Con la mejor intención al hacer las cosa por sistema por ellos les estamos diciendo que no pueden”.

 

La periodista y escritora de Hiperpaternidad nos ofreció una ponencia en la que reflexionó sobre los peligros de sobreproteger a nuestros hijos y buscar el niño perfecto. Nos animó a relajarnos, a dejarlos más a su aire y a cambiar el miedo al entorno por confianza hacia ellos. “Cuando tengáis dudas de que no estáis haciendo lo suficiente por el niño, paraos y planteaos esta pregunta: ¿Quiero educar a una persona o hacer un niño perfecto? Yo francamente escogería lo primero, es mucho menos extenuante y más gratificante, también para la sociedad. El mundo necesita personas, no niños perfectos”.  

Eva Millet nos cuenta que “me he convertido en una experta en hiperpadres”, observando a “estudiantes americanos de intercambio en Barcelona. Me llamaba mucho la atención que ante cualquier tipo de problema, estos jóvenes tenían que ir a un adulto para que se lo resolviera”. Y cuenta una anécdota muy ilustrativa: “Una joven de 20 años se quedó encerrada en un ascensor de Barcelona y en vez de pulsar el botón de alarma, como haríamos todos, sacó el móvil y llamó a su madre a Florida, su madre llamó a la Universidad de Chicago, Chicago llamó a Barcelona y Barcelona le abrió la puerta”.

¿Y qué es la hiperpaternidad? Eva nos habló de unas cuantas características:

  • “Es una crianza basada en una atención excesiva a los hijos. Hemos pasado del culto a los ancestros al culto al descendiente. El niño más que nunca es el rey de la casa, sabe que se le da todo. Y los padres están supeditados a los deseos del niño”.
  • Los hiperpadres resuelven sistemáticamente cosas que los hijos podrían hacer por ellos mismos. “Se nos ha hecho creer hoy en día que para ser buenos padres tenemos que resolver por sistema los problemas de los hijos e incluso nos tenemos que anticipar a sus problemas, lo que provoca un cierto estrés familiar. Todo lo que se hace alrededor de la hiperpaternidad se hace con buena intención, pero con este gesto nos estamos cargando el proceso de adquisición de autonomía de los hijos. Al hacer las cosa por sistema por ellos les estamos diciendo que no pueden”.
  • La tercera característica de la hiperpaternidad es la sobreprotección. Hoy el niño se ha convertido “en un ser intocable”, nos dice Eva mientras nos muestra la imagen de un niño cubierto con papel de burbujas, imagen que provoca las carcajadas del público. “Nadie puede decir nada del niño, es intocable, y el padre es un guardaespaldas”. Esos guardaespaldas protegen a los hijos de todos los miedos, porque el mantra de la paternidad actual, nos dice Eva es “que mi niño no se traume. Así les maquillan y ocultan miedos”. Eva nos recordó que el miedo es una emoción muy importante porque “si no lo hubieran tenido nuestros antepasados al tigre de dientes de sable probablemente no estaríamos aquí. Pero es verdad que si no sabemos gestionar el miedo nos fastidia la vida. Como padres no tenemos que sobreproteger, sino ayudar a los hijos a enfrentarse a esos miedos”.
  • Otra de las características de los hiperpadres es que consideran que “el niño nunca se equivoca, nunca hace nada mal. Si el niño se porta fatal es que ha tenido un mal día, es que el profesor no sabe entenderlo o que el niño tiene una baja tolerancia a la frustración, como si la baja tolerancia a la frustración fuera una enfermedad crónica frente a la cual no se puede hacer nada”.
  • La hiperpaternidad va ligada a la hiperocupación, a lo que Eva Millet llama “agendas de ministro”: “Hoy en día en base a unos neuromitos como que si no lo haces de 0 a 3 este niño no va a llegar a ningún sitio, nunca será violinista o futbolista, los estamos poniendo a hacer extraescolares muy precozmente y muchísimas” Y así, nos dice con preocuoapación, “nos estamos cargando el patrimonio de la infancia, que es el tiempo para jugar. Y es que dice Eva que “la hiperpaternidad ve el juego como una pérdida de tiempo, pero es importantísimo para su desarrollo y además es un derecho reconocido por las Naciones Unidas”.
  • Por último, en la hiperpaternidad, los hijos se exhiben como un signo de estatus. “En estos tiempos todo ha de ser perfecto: el cuerpo, los dientes, las vacaciones… Y por eso tenemos que tener niños perfectos y los enseñamos en lo que yo llamo el Hola global, que son las redes sociales, dejando rastros digitales precoces que empiezan a ser un problema”, denuncia Eva.

¿Qué efectos tiene esa hiperpaternidad? Para los padres se trata de una tarea extenuante, “invertimos dinero y esfuerzos para crear ese hijo perfecto que parece que la sociedad demande. Esa culpa innata que tiene ser padre o madre aún se multiplica”. Y para los hijos, “se está hablando de una generación con una baja tolerancia a la frustración y con muchos miedos, un poco prepotentes, muy estimulados y estresados, como los padres”. En suma, dice Eva, “es un panorama poco agradable. Yo siempre digo que la hiperpaternidad perjudica seriamente el bienestar familiar”.

Una paternidad más relajada: dejarlos más a su aire y confiar en ellos

Eva se muestra esperanzada: “es fácil darle la vuelta. Podemos empezar por relajarnos todos un poco. Gegorio Luri dice que los hijos tienen derecho a tener unos padres relajados. En inglés se habla de underparenting (hipopaternidad). Yo reivindico una crianza en la que prime más el sentido común que esta idea de hacer el hijo perfecto, que sea un producto, casi”. Cuenta que es partidaria de “dejarles más a su aire y que comiencen a adquirir responsabilidades”. Y habla de un paso muy sencillo, dejar que los hijos lleven su propia mochila. “En cuanto salen del cole dan la mochila al adulto sherpa para que se la lleve, pero deberían llevar sus mochilas y así educas una habilidad como es su responsabilidad y su autonomía”, nos dijo mientras nos enseñó un vídeo de La Granja Escola de Santa María de Palautordera para instar a los padres a que sus hijos lleven su mochila. Eva sabe que “es un gesto muy sencillo pero con él le estamos diciendo “tú puedes”. Los hijos son capaces de hacerse su cama, organizarse su agenda”.

Otra de las ideas que nos quiso brindar para una paternidad más relajada es “dejar de preguntarles todo a los hijos. Los niños son muy listos pero hay cosas que no están muy capacitados para responder y no les toca hacerlo, es nuestra responsabilidad saber qué dosis de Dalsy deben tomar o a qué hora tienen que irse a dormir”, nos recuerda. Y nos habló de la importancia de los límites: “Josefina Aldecoa dijo que no hay nada que desconcierte más a un niño que la falta de límites. No os preocupéis, que no vais a traumar al niño porque le digáis no de vez en cuando”, dijo entre risas.

Frente al miedo que protagoniza la sobreprotección, Eva apuesta por “educar en la valentía, no en el miedo. Los niños son muy valientes, pueden hacer cantidad de cosas. Tenemos que confiar en ellos. Ellos quieren que confiemos en ellos”.

Eva concluye leyendo una carta al director publicada en El País en la que un hijo dice a los padres “dejadnos resolver solos nuestros problemas” Y nos invita a confiar en nuestros hijos y “cuando tengáis dudas de que no estáis haciendo lo suficiente por el niño, paraos y planteaos esta pregunta: ¿Quiero educar a una persona o hacer un niño perfecto? Yo francamente escogería lo primero, es mucho menos extenuante y más gratificante, también para la sociedad. El mundo necesita personas, no niños perfectos”.


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