Frases que ilusionan: “Me encanta escucharte y que me cuentes tus cosas”


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Frases que ilusionan: “Me encanta escucharte y que me cuentes tus cosas”

¿Recuerdas algún momento en el que de verdad notaste que te escucharon y se interesaron por las cosas que contabas? Seguro que eso te hizo sentir bien, a gusto, con cierta calma, consuelo y reconocimiento. Sentiste que eras importante para esa persona que, solo escuchándote, te reconfortaba. Probablemente confiarás en esa persona cuando tengas algo importante o delicado que contar, ¿verdad? Pues está en tu mano hacer que tu hijo se sienta así y establezca este clima de confianza contigo. Solo tienes que ser “todo oídos”. “Me encanta escucharte” es una de esas perlas que nos invitaba Cristina Gutiérrez a dejar a nuestros hijos. Y esta frase es protagonista de la historia de Patricia. 

Patricia, de siete años, sale del colegio y, como de costumbre, no cuenta nada cuando sus padres le preguntan qué tal ha ido el día.

-Pues como siempre. Bien -dice la niña, sin ninguna gana de entrar en detalles.

Lo cierto es que los padres están preocupados porque la niña les ha contado que ayer se había peleado con su mejor amiga y Patricia estaba tremendamente disgustada. Así que están impacientes por saber qué había pasado. Pero saben que Patricia nunca sale del cole con ganas de contar nada.

Más tarde, en el coche, de camino a casa, Patricia recupera las ganas de hablar:

-Ya hemos hecho las paces Natalia y yo. Le dije que me daba mucha pena que se hubiera enfadado conmigo por eso, que no lo había hecho queriendo y que yo quería ser amiga suya otra vez. Y nos hemos puesto a jugar, hoy ha sido un buen día.

Los padres de Patricia le cuentan entonces su día mientras están en el coche y bromean y se ríen.

Nos encanta escucharte y que nos cuentes tus cosas -le dice la madre -. Me gusta mucho que hayas querido hablar con Natalia así para arreglar el problema.

Al día siguiente, Patricia sale del cole menos contenta, se nota a la legua. Pero de nuevo no dice nada y los padres deciden esperar, no sin impaciencia. “Otra discusión con Natalia”, piensan, con cierto hartazgo. En un momento más relajado, Patricia les cuenta lo que ha pasado:

-He visto hoy cómo se metían con Jesús otros niños mayores. Solo lo he visto yo y me han dicho que como me chive me voy a enterar. Me ha dado miedo.

Los padres están tentados de hablar con la directora del cole, con el tutor… Pero, como nos dijo Carmen Cabestany en su ponencia, prefieren actuar con ella y no por ella: prefieren involucrar a su hija en la solución:

¿Y qué piensas hacer, Patricia?

-Pues es que si lo cuento a lo mejor ayudo a que no le vuelva a pasar. Y podrán estar más pendientes los profes. Creo que voy a hablar con mi profe mañana.

-Es muy buena idea. Si quieres que ayudemos con algo nos dices. Estaremos pendientes. Es muy valiente que quieras contar lo que le están haciendo a Jesús. Así seguro que se solucionará el problema.

Los padres, por su parte, piden una tutoría urgente con el profesor y vigilan la situación y a su hija. Y se alegran de que Patricia confíe tanto en ellos como para contarles lo que ocurre en el cole y tenga fuertes valores que le hagan denunciar lo que cree que no es correcto.   

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