Inquietud educativa#2: Mi hijo no tolera la frustración


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¡Ay, las rabietas! Hay rabietas de niños pequeños o rabietas adolescentes…y el origen es que nuestros hijos no toleran la frustración. A cualquier edad, estos ataques de ira por frustración nos ponen a prueba, nos sacan de nuestras casillas, nos hacen pasar un mal rato en público y nos llevan a preguntarnos: “¿Lo estaré haciendo bien?”, “¿Por qué mi hijo se enfada tanto cuando las cosas no salen como quiere?”, “¿Estaré educando a un tirano?”.

Vamos a empezar a tranquilizarnos. Las rabietas son una fase normal en el desarrollo de nuestros hijos y una señal de que están madurando. Es complicado verlo así cuando se tira al suelo porque no le compras una chocolatina en el super y todo el mundo te mira, pero imagina un niño que no quiera conseguir lo que quiere, que acepte de buen grado todo, que no deje bien claro que tus intereses y los suyos no concuerdan. Quizás eso te parecería extraño ¿verdad?

Claro que decir que las rabietas son una fase normal del desarrollo de nuestros hijos no debe llevarnos a pensar que no hay que enseñarles a llevarse mejor con la frustración. Si lo hacemos, les haremos un gran regalo para toda su vida. Begoña Ibarrola, psicóloga y autora de cuentos infantiles, nos dice en un vídeo exclusivo de Gestionando hijos que la tolerancia a la frustración es como un músculo, que tiene que ejercitarse, y que la tolerancia a la frustración “es uno de los aspectos más importantes en la construcción de una personalidad sana”, porque en la vida nuestros hijos se van a encontrar con muchas adversidades. Begoña Ibarrola nos propone en el vídeo algunas ideas para enseñar a nuestros hijos a tolerar la frustración en el día a día. Aquí te mostramos un aperitivo.

 

Además en nuestra exclusiva plataforma encontrarás ideas del conocido neuropsicólogo Álvaro Bilbao para ayudarte a gestionar con calma las rabietas de tus hijos conociendo cómo funciona su cerebro. En su ponencia viral (más de 4 millones de visualizaciones) Álvaro Bilbao señalaba que “no estamos acostumbrando a nuestros hijos a esperar. Y esperar es muy importante”.  Nos presentó un experimento (cuyo vídeo podéis ver aquí) en el que los niños debían esperar a tomar una golosina para conseguir dos. Años después, los investigadores volvieron a contactar con esos niños y concluyeron que el tiempo que habían aguantado sin comer la golosina predecía mejor que ninguna otra cosa “la nota en el examen de Selectividad y la satisfacción en la relación con sus compañeros y su familia y, en general, su nivel de adaptación social”.” Muchas veces los padres intentamos ahorrar a nuestros hijos las frustraciones. Sin embargo, si queremos tener hijos felices en lugar de hacer que el viento siempre sople a su favor hay que enseñarles también a navegar en tempestades. Como el neuropsicólogo nos señala en uno de los vídeos exclusivos de la plataforma Gestionando hijos : “Cuando hablas con tu hijo, le ayudas a poner palabras a esas emociones, le ayudarás a procesarlas y encontrar la calma que tanto necesita”. Si conocemos el cerebro veremos que hay “tres niveles de procesamiento”. De modo que cuando un niño está enrabietado “no va a servir que hablemos desde la lógica, porque es su cerebro emocional el que le está dando las órdenes, así que podemos utilizar la empatía o esperar a que su cerebro emocional se calme”

Como todos queremos que nuestros hijos (y nosotros mismos) convivamos mejor con nuestra frustración, te proponemos como resumen estas ideas:

  1. Como nos dice Begoña Ibarrola, es necesario legitimar su enfado o su ira. No parece buena idea negar esas emociones, sino tratar de acompañarlas desde la calma.
  2. En plena rabieta, como nos dice Álvaro Bilbao, no podemos ponernos a razonar, porque nuestro hijo, presa de un estallido emocional, no lo va a entender. Hablémosle con empatía o esperemos a que se calme.
  3. Ayuda a llevarse mejor con la frustración el valorar su esfuerzo y el que se plantee metas. No te centres solo en el resultado y desdramatiza los errores.
  4. Para mejorar su tolerancia a la frustración, Begoña Ibarrola te propone enseñarles a esperar y a perder.
  5. También puede ayudar el preguntarles por alternativas, por posibles soluciones ante la frustración: “¿Cómo podemos resolver este problema que nos causa tanta ira?”.
  6. Muy importante es que padres y madres seamos ejemplos de autocontrol ante las frustraciones: aunque las cosas nos salgan mal no nos rendimos y seguimos teniendo una actitud positiva, buscando soluciones y no dejándonos atrapar por lo que Begoña llama pensamientos rumiantes.

Todos tenemos inquietudes educativas. ¡Y queremos buenas ideas para resolverlas! Por eso te proponemos que te suscribas a Gestionando hijos, encontrarás contenidos exclusivos que te ayudarán a saber más para educar mejor. Ya puedes suscribirte en  www.gestionandohijos.com/plataforma.

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