Los expertos opinan: Alimentarse bien para crecer sano. Hay comida más allá del aceite de palma


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Los expertos opinan: Alimentarse bien para crecer sano. Hay comida más allá del aceite de palma

Cada vez hay mayor preocupación entre padres y madres en lo que se refiere a la alimentación de nuestros hijos. La alerta sobre la presencia del aceite de palma en muy buena parte de la comida procesada que encontramos en los supermercados (a raíz de un vídeo viral del cocinero Juan Llorca), así como las elocuentes imágenes de sinazucar.org han llevado a muchas personas a preguntarse: “Entonces, ¿qué podemos dar de comer a nuestros hijos?”. Según el Informe Aladino 2015 del Ministerio de Sanidad, un 41,3% de nuestros niños de 6 a 9 años sufren sobrepeso (23,2%) u obesidad (18,1%), así que parece importante responder a esta pregunta desesperada: “¿Qué pueden comer nuestros hijos e hijas?”. Esta pregunta aparentemente difícil tiene fácil respuesta, y la encontramos de la mano del neuropsicólogo Álvaro Bilbao, tres nutricionistas muy influyentes: Julio Basulto, Lucía Martínez y Aitor Sánchez, y la pediatra Lucía Galán.  

Álvaro Bilbao:  “La nutrición neurosaludable mejora la memoria del niño, la concentración,  la agilidad mental,  el estado de ánimo y en la prevención de enfermedades”

En su ponencia que ya han leído casi cuatro millones de personas, Álvaro Bilbao nos comentó que una de las bases para cuidar el cerebro de nuestros hijos es “la nutrición neurosaludable”. “Sabemos que desde el embarazo, la cantidad de fruta y de pescado azul que tome la madre van a ser determinantes a la hora de ver la inteligencia del niño unos años después”. Las bases de esa dieta neurosaludable han de ser “frutas, verduras, pescado azul, harinas integrales, limitar el azúcar y evitar las conservas”. Los beneficios de esta alimentación son “la memoria del niño, la concentración (los neurotransmisores que nos permiten recordar y concentrarnos se sintetizan gracias a las vitaminas de las frutas y las verduras), la agilidad mental (que tiene que ver mucho con las grasas que toma el niño, porque las grasas no saturadas facilitan el flujo de información a nivel cerebral)”.  Lo que comemos “también influyen en el estado de ánimo y en la prevención de enfermedades relacionadas con el envejecimiento y con la salud emocional del niño”. Álvaro Bilbao resumió la importancia de la alimentación de esta manera: “El hecho de que vuestros hijos tengan las arterias limpias u obstruidas tiene mucho que ver con si compras la merienda de tus hijos en la sección de frutería del supermercado o en la sección de grasas hidrogenadas y azúcares”.

Julio Basulto:  “Dar buen ejemplo (y no solo con la alimentación, sino con nuestro estilo de vida), respetar las preferencias del niño y tener alimentos saludables en casa”, claves de una alimentación saludable.

El nutricionista y padre de tres hijas ha publicado muchos artículos sobre nutrición infantil y un libro titulado Se me hace bola. En una entrevista para la revista Consumer, Julio recordaba que “las necesidades nutricionales del niño, salvo en el primer año de vida, no se diferencian mucho de las del adulto, si no es por la cantidad que, lógicamente, es menor”. Y propugna que la comida no debería convertirse en una batalla, pues “en la mesa, los padres que presionan a sus hijos para que coman (por las buenas, por las malas o por las regulares) pierden autoridad moral frente al niño. El niño, por su parte, pierde autonomía y termina por delegar la responsabilidad de su ingesta en un control externo, cuando debería ser interno”. ¿Cuáles son, según el conocido nutricionista, los alimentos que deberíamos tener en casa? “Las frutas que les gustan a nuestros hijos, a mano, a la vista. De vez en cuando variamos, a ver si les apetece alguna otra, pero sin manipulaciones, tipo “fíjate qué sanísimo es este níspero y qué rico está”. Es fácil: basta con comprar las frutas de la estación en la que estamos. Lo mismo con las hortalizas (que hay decenas). Pan integral (mejor sin sal), arroz integral, pasta integral, legumbres y frutos secos. Todo ello tan a la vista como el mando de la tele”. Con los alimentos superfluos, o “sustancias comestibles”, como Julio las llama, deberíamos evitar que formen parte de su dieta habitual y dar ejemplo. Las claves para conseguir una alimentación saludable en familia son, nos dice Julio:  “dar buen ejemplo (y no solo con la alimentación, sino con nuestro estilo de vida), respetar las preferencias del niño y tener alimentos saludables en casa”

Lucía Martínez: “Me choca que a alguien le parezca un escollo insalvable dar de desayunar a un niño sin recurrir a productos altamente procesados”.

La nutricionista y bloguera, autora del blog Dime qué comes y del libro Vegetarianos con ciencia  , habló en un post lleno de ironía de alternativas a los desayunos hiperazucarados que suelen tomar nuestros niños. Estos desayunos típicos, llenos de “galletas, zumos, bollos, colacaos, magdalenas, batidos, cereales, lácteos variados son también a menudo ricos en grasas de mala calidad y con una densidad nutricional muy baja o nula, es decir que no aportan prácticamente nutrientes de interés”. Y ofreciendo muchas alternativas de desayuno basadas en lácteos sin azucarar, fruta, hortalizas, cereales integrales, proteína de buena calidad (huevo, salmón, tofu..) y frutos secos, afirma que  “me choca que a alguien le parezca un escollo insalvable dar de desayunar a un niño sin recurrir a productos altamente procesados”.  Lucía Martínez pasa consulta en el Centro Aleris

Aitor Sánchez: “El desayuno no necesariamente tiene que ser variado, lo que tiene que ser es saludable”.

El autor de Mi dieta cojea (que es a la vez el título de su blog y de su libro), también forma parte del equipo del Centro Aleris y ha tenido muchas apariciones en los medios. Para Aitor, “el desayuno no necesariamente tiene que ser variado, lo que tiene que ser es saludable. Esto es posible que suene “raro” o “chocante”, pero solo hay que observar como nuestros pequeños desayunan a diario azúcar, harina refinada y grasa de palma, en forma de galletas o de bollería. Bajo este contexto, si un niño pasase a tomar siempre nueces o fruta a media mañana, ya lo estarían haciendo mejor que el 90% del resto de sus compañeros”. Por eso, preparó un cuadro alternativo para que los desayunos y almuerzos en el colegio “incluyera opciones saludables”, con el ánimo de “concienciar y facilitar el cambio”.

Lucía mi pediatra: “No es tan importante la cantidad como la calidad”.

En un post en el que mostraba su alarma por los datos del informe ALADINO del que ya hemos hablado, Lucía nos habla del buen desayuno, que ha de llevar lácteo, cereal integral, fruta en trozos, frutos secos, pequeños bocadillos… “Evita bollería, chocolate, galletas y demás comida preparada y envasada. Sé que es cómodo y te lleva 2 segundos sacarlo de la despensa y metérselo en la mochila. No lo hagas. No es bueno para ellos. Lucía mostraba su preocupación porque “en el estudio Enkid español se observó que el 96,4% de la población infantil y juvenil española consume algo más de 7 raciones a la semana de galletas, pastelitos y bollería industrial (es decir, uno al día). El 88,2% toma diariamente aperitivos salados, llegando la media a 2,7 raciones al día. En cuanto a los dulces y golosinas, el 99,4% de la población estudiada, ingería diariamente 4 raciones de dulces y golosinas.

Para más información, podéis consultar una guía de la Generalitat de Catalunya recomendada por los nutricionistas de los que hemos hablado. La encontráis aquí: http://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/ambits_tematics/per_perfils/centres_educatius/menus_escolars/programa_revisio_programacions_menus_escolars_catalunya_preme/documents/arxius/alimentacion_0_3_es.pdf


 

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