Organizarse mejor para educar mejor


Madre divirtiéndose con su hijo. Foto: Pexels

Llega septiembre y con él, de nuevo, los agobios. Tenemos más tareas y obligaciones que horas en el día para hacerlas. Que si dejar a los niños en el colegio, llegar a tiempo al trabajo, recogerlos de nuevo, ir a hacer la compra, ayudarles con los deberes, llevarles a las actividades extraescolares, ducharles, preparar la cena, acostarles, terminar de preparar todo para el día siguiente… Es tan larga la lista de “cosas que hacer” que es completamente normal que sintamos que no llegamos a todo. De ahí la importancia de, por un lado, centrarnos en lo realmente importante, y por otro, saber organizarnos para poder llevarlo a cabo. Si no, las prisas acabarán mermando el tiempo y la atención que les prestamos a lo que más nos importa: nuestros hijos.

Delegar responsabilidades

Si queremos centrarnos en lo realmente importante, es fundamental que deleguemos alguna responsabilidad.  En este sentido es básico que sepamos cuáles podemos delegar y cuáles no. Nuestra experta y psicóloga Silvia Álava nos recuerda que:

nunca podemos delegar la satisfacción de las necesidades afectivas de nuestros hijos. No podemos dejar que sean terceras personas quienes les den cariño, abracen, mimen…etc. En cambio, si que pueden ser otras quiénes, por ejemplo, vayan a buscarles al colegio”.

Si una vecina o un vecino van a buscar a su hijo al mismo cole al que va el nuestro, podemos turnaros e ir cada semana uno. Así, la semana que nos toque descansar, podremos ir avanzando tareas para que, una vez nuestro hijo llegue a casa, prestarle más atención. Para Silvia es especialmente importante estar con el niño en el momento de acostarse.

“Ese ratito que pasamos con ellos y aprovechamos para preguntarles que tal ha ido el día, leerles un cuento y darles unos mimos antes de que se duerman es mágico y no deberíamos perdérnoslo por nada del mundo”.

Otra responsabilidad que no podemos delegar es su educación.

“Profesores y familiares pueden ayudarnos pero la educación de nuestros hijos es tarea nuestra” nos recuerda Silvia.

Aprender a organizarnos

Tan importante es saber que tareas son las que debemos hacer y de las que podemos prescindir como organizarnos a la hora de hacerlas. Silvia, en este sentido, nos da una serie de pautas para hacerlo.

7 Claves para organizarnos mejor

  • Planifica tus tareas ayudándote de una agenda

Si tenemos una agenda para el trabajo, ¿por qué no tener otra para el ámbito familiar? En esta agenda deberemos marcarnos de forma semanal aquellas tareas que tenemos que hacer, incluyendo las que tienen que ver con nuestros hijos. Así, por ejemplo, si queremos llevarles al cine el viernes a las seis de la tarde nos lo marcaremos como tarea en la agenda. Tan importante es tener una agenda como cumplir lo que apuntamos en ella. “El tiempo que te has marcado para pasar con tus hijos es sagrado, igual que la reunión del día anterior en el trabajo”.  De esta forma, Silvia nos resalta la importancia de no cambiar estas citas para demostrar a nuestros pequeños que cumplimos nuestra palabra y que el tiempo con ellos para nosotros es muy importante.

 

  • Gestiona el tiempo del niño

Tenemos que hacerles saber que a veces no podemos atenderles. Si por ejemplo, estamos haciendo la cena y nuestro hijo nos llama para enseñarnos un juguete, debemos decirle que ahora mismo no podemos ir porque estamos haciendo algo, pero que iremos en cuanto lo terminemos. “De nuevo aquí es imprescindible cumplir con lo dicho. Aunque cuando acabemos con la cena ya se le haya olvidado que te había llamado, deberemos ir y preguntarle por aquello que quería enseñarnos antes” afirma Silvia. Una buena idea es planificar actividades para que puedan hacer mientras nosotros estamos ocupados.

 

  • Planifica el tiempo en función de lo que necesita un niño, no un adulto

Muchas veces caemos en el error de medir lo que vamos a tardar en hacer una determinada tarea teniendo en cuenta cuanto tardaríamos en hacerlo nosotros, los adultos. Silvia nos pone como ejemplo el tiempo que planeamos que vamos a tardar por la mañana. “Muchas veces nos da pena despertárles y decidimos dejarles dormir un ratito más. Total, sin con media hora tenemos de sobra para vestirnos y desayunar. ¿Qué ocurre? Que no es así. “Nuestro hijo tarda más que un adulto en realizar cualquier tarea” argumenta Silvia. Al final, acabaremos desayunando con prisas, no podremos fomentar su autonomía dejando que se vista solo y le generaremos estrés y frustración.

 

  • Educa en la responsabilidad

Como nos recuerda Silvia, “el objetivo de la educación es conseguir que nuestros hijos sean autónomos”. Para ello deberíamos irles asignando, a medida que vayan creciendo, una serie de tareas. Por ejemplo, empezaremos pidiéndoles que se desvistan solos, que es más fácil que vestirse. Más tarde que se pongan ellos mismos el pijama, que ayuden a quitar la mesa, que se preparen su mochila. Obviamente, todas estas tareas, al principio tendremos que hacerlas junto a ellos. Sin embargo, una vez las hayan aprendido, solo tendremos que encargarnos de supervisarlas. A la vez que asumen tareas, se hacen más autónomos y en consecuencia, más responsables.

 

  • Diferencia entre lo que es importante y lo que no

Es fundamental saber diferenciar aquello que no puede esperar de aquello que es fundamental. ¿No puede esperar preparar una cena maravillosa? Sí. Podemos dejarlo para el fin de semana y para un miércoles que hemos tenido mil cosas que hacer podemos preparar algo más rápido. Así, podremos dedicar tiempo a, por ejemplo, jugar con nuestro pequeño.

 

  • Establece hábitos y rutinas

Los adultos necesitamos rutinas, pero los niños muchísimo más. La prueba es que funcionan mucho mejor durante el curso, cuando tienen unos horarios marcados que en vacaciones que somos más flexibles en cuanto a este tema. Deberemos, por tanto, establecer un horario de merienda, de cena, de irnos a dormir…etc. ¡Y de nuevo, cumplirlo! Si no lo hacemos, nos recuerda Silvia, “luego vendrán las prisas y los agobios por haber pospuesto una tarea y no llegar a tiempo a la siguiente”.

 

  • Vacía un poco su agenda

Nuestros hijos, desde que se levantan hasta que se acuestan, tienen muchísimas tareas ya pautadas: desayuno, colegio, merienda, deberes, extraescolares, baño, cena, cama. ¿Nos hemos parado a pensar que a lo mejor necesitan un respiro? “Está bien que ocupemos el tiempo libre de nuestros hijos con deportes o actividades, pero sin saturar. No es necesario que todas las tardes tengan algo que hacer, también hay que dejarles ratos libres para que jueguen a lo que ellos quieran” argumenta Silvia.

 

Tener más tiempo no está en nuestra mano, pero si gestionarlo mejor, para en consecuencia, educar mejor. ¿Empezamos hoy mismo?

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Imagen de portada: Pexels.

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