“¿Por qué lloras, papá?” “Porque le quería”

Noelia López-Cheda: “Cada persona es única y dispone de talentos que pueden ser una gran fuente de satisfacción”
Vídeos que inspiran (y emocionan mucho): las reflexiones sobre educar de Carles Capdevila

“¿Por qué lloras, papá?” “Porque le quería”

Carles Capdevila ponencia Gestionando Hijos

“¿Por qué lloras, papá?” “Porque le quería”

Lágrimas y una sonrisa en la muerte del gran y querido Carles Capdevila.

El director de Gestionando hijos expresa sus sentimientos ante la muerte de Carles Capdevila. “A Carles Capdevila le quiero (queremos)  por su generosidad. Sus palabras siempre fueron generosas. A Carles Capdevila le quiero (queremos) por su humildad, que tanto reconforta a quien la tiene y a quiénes tenemos la suerte de ser espectadores de ella. Hoy se ha ido – adónde quiera que nos vayamos cuando morimos-  un buen trozo de alegría, de sabiduría que hasta ayer estaba en este mundo y hoy nos ha dejado  con un montón de lágrimas y una sonrisa. Esa que Carles te hace sentir nada más verle”.

Hace ya algunos años moría Fermín, un médico padre de tres hijas al que la muerte le pilló haciendo ejercicio en el Retiro. No le conocía mucho, habíamos coincidido en unos cursos de esquí, viendo a nuestras hijas patinar, en la calle. Habíamos hablado en varias ocasiones y siempre que lo hacíamos Fermín te transmitía bondad, amor, amabilidad, simpatía.

Cuando falleció llegué a casa y no podía para de llorar. Las lágrimas – en su cantidad e intensidad – no se correspondían a la cantidad e intensidad de nuestra relación. Mis hijos me preguntaban, ¿por qué lloras tanto papá?  No sé explicaros, hijos, decía entre sollozos. Porque le quería. Sé que no le conocía mucho, pero le quería, les respondí.

Tardé tiempo en recuperarme.  Llegaron otras muertes – de personas con las que había tenido más contacto, más cercanas familiarmente-  Mis lágrimas fueron pocas o inexistentes.  Lo sentía mucho por ellos y por sus familias pero nuestros corazones no habían conectado como en el caso de Fermín o de Ana, una vecina, a la que jamás olvidaré. Lo hablé con mis hijos, conversamos sobre el amor, sobre los sentimientos.

Hoy ha muerto Carles Capdevila, al que conocí poco. Nos vimos en cinco ocasiones en nuestra vida. Hablamos unas cuantas más, por teléfono, por el correo. Se ha muerto una persona a la que quería, a la que muchas personas queríamos, admirábamos.

A Carles Capdevila le quiero (queremos)  por su generosidad. Sus palabras siempre fueron generosas.

A Carles Capdevila le quiero (queremos) por su humildad, que tanto reconforta a quien la tiene y a quiénes tenemos la suerte de ser espectadores de ella.

A Carles Capdevila le quiero por su autenticidad. Cuando hablamos de su enfermedad, de lo bien que se sentía cuando la gente le expresaba cariño.

Hoy se ha ido – a dónde quiera que nos vayamos cuando morimos-  un buen trozo de alegría, de sabiduría que hasta ayer estaba en este mundo y hoy nos ha dejado  con un montón de lágrimas y una sonrisa. Esa que Carles te hace sentir nada más verle.

¿Por qué lloras tanto papá? Porque le quería.

Sobre el autor

Leo Farache
Leo Farache

Nacido en Madrid, ya no cumplirá los 50 años (es de la añada del 63).
Su vida profesional ha estado ligada al mundo de la comunicación, gestión, marketing. Ha dirigido algunas empresas y escrito dos libros (“Los diez pecados capitales del jefe” y “Gestionando adolescentes”
Ejerce de profesor – lo ha sido de la Universidad Carlos III y de la UAM, actualmente da clases en ESAN (Lima) y ofrece conferencias – “una profesión que nos tenemos que tomar todos más en serio”.
Es padre de tres hijos y ha encontrado en la educación su elemento. Quiere hacer lo posible por contribuir a mejorar la sociedad educativa.
Da las gracias a Carmen por inspirarle en buscar nuevos rumbos para su vida, a Carmen (otra Carmen) por ayudarle en desarrollarlos y a su mujer, Virginia, por ser, entre otras muchas buenas cosas, tan generosa (“y aguantarme”)