Inquietud educativa #6: Quiero ser un padre perfecto


Quiero ser un padre perfecto. Gestionando hijos

“Quiero ser un padre perfecto” es un anhelo recurrente. Hoy en día somos muy conscientes de la enorme trascendencia de la labor educativa que tenemos entre manos. Y además, quizá acostumbrados al mundo profesionalizado, tecnificado y científico, buscamos recetas o instrucciones para educar a nuestros hijos de la mejor manera e incluso esperamos que estas recetas e instrucciones sean infalibles y nos hagan ser unos padres perfectos, que acierten siempre a la hora de educar, que no cometan errores.

Debemos asumir que no se puede ser un padre perfecto

Como bien sabemos todos, nadie es perfecto; así que debemos asumir que no podremos alcanzar la perfección como padres y madres. Pero es que, además de imposible, ser padres perfectos es poco deseable, pues como explica el genial y recientemente fallecido Carles Capdevila en un vídeo de nuestra plataforma Gestionando hijos, “saber que somos imperfectos contribuye a una familia espontánea, natural y feliz”.

Fingir que sabemos todo y no cometemos errores es ciertamente agotador Seguro que viendo este aperitivo le ves ventajas a tu imperfección. J

 

 

Razones por las que ser un padre perfecto no es deseable

El pedagogo y filósofo Gregorio Luri afirma en la plataforma Gestionando hijos con rotundidad que “no ser padres perfectos no es ninguna desgracia”. De hecho, gracias a nuestra imperfección nuestros hijos “aprenden una lección que puede ser la más importante de la vida: que puedes ser imperfecto y ser querido”.

“Desvivirse no ayuda a los hijos. Nuestros hijos necesitan alguien lleno de vida que les enseñe a vivir descubriendo que el otro existe y que tiene necesidades vitales tan importantes como las suyas”. Quien habla así es Maite Vallet, fundadora del colegio Maria Montessori y formadora de profesores y padres. Maite advierte que centrar en exclusiva nuestra vida en los hijos y el querer ser padres perfectos puede impedir que nuestros niños y niñas aprendan “a poner su mirada en los demás”.

Otro de los expertos que quiere dejar un mensaje breve pero intenso para padres y madres que quieren ser perfectos es Borja Vilaseca, escritor, conferenciante y profesor especializado en eneagrama, que considera que “padres y madres somos muy dependientes de nuestros hijos emocionalmente”, cuando “lo mejor que puedes hacer por tu hijo es ser feliz, estar bien contigo para no poner esa pesada carga en tu hijo”. Borja sabe que “la paternidad es una experiencia desafiante y llena de aprendizajes, que nos conecta con la humildad”, por eso nos anima a no juzgar y no juzgarnos demasiado como padres porque “somos los padres que nuestros hijos necesitan”.

 

Consejos para no sentirte mal por no ser la madre o padre perfecto que soñaste

Para esos momentos en que te sientas culpable por no ser la madre perfecta o el padre perfecto que soñaste o que te exiges ser, te dejamos estas ideas clave:

1.- La perfección no existe y no es deseable fingirla: es bueno para crecer sanos que nuestros hijos sepan que no somos perfectos, que no lo sabemos todo y que cometemos errores.

2.- Que no seamos perfectos no implica que no podamos aprender y mejorar. Admitiendo que cometeremos errores y que no lo sabemos todo aprenderemos mejor. Si entendemos el error como una oportunidad para aprender y mejorar, en lugar de un motivo para fustigarnos porque nos revelamos como imperfectos, nuestros hijos lo vivirán de esa manera y podrán aprender y crecer mejor.

3.- Sería interesante desterrar la culpa de nuestra labor educativa y animarnos a aprender, crecer y vivir al lado de nuestros hijos, para enseñarles a aprender, crecer y vivir. Tenemos en nosotros todo lo que nuestros hijos necesitan de sus padres: vida, amor, ganas, protección, seguridad, ternura y, sí, también errores y aprendizajes.

4.- Nuestros hijos son muy importantes, pero no deben ser lo único. Parece importante hacerles saber que tenemos un proyecto propio, cuidarnos para cuidar mejor, ocuparnos de crecer para ayudarles a crecer. Cuidemos nuestra propia vida.

5.- Manifestar en el día a día nuestras necesidades además de tener en cuenta las de los demás para llegar a acuerdos y a una convivencia armónica puede ser una buena manera de evitar la peligrosa tendencia a desvivirnos y sacrificarnos y nos ayudará a que nuestros hijos pongan la mirada en los otros.

Todos tenemos inquietudes educativas. ¡Y queremos buenas ideas para resolverlas! Por eso te proponemos que te suscribas a Gestionando hijos, encontrarás contenidos exclusivos que te ayudarán a saber más para educar mejor. Visita www.gestionandohijos.com/plataforma.

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