Retos educativos: Educar para descubrir y cultivar el talento


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En Gestionando Hijos estamos muy de acuerdo con las palabras de Natalia Ginzburg que ya publicamos aquí: “Lo que debemos realmente apreciar en la educación es que a nuestros hijos no les falte nunca el amor a la vida. ¿Y qué es la vocación de un ser humano, sino la más alta expresión de su amor a la vida? Nosotros debemos esperar, a su lado, a que su vocación despierte y tome cuerpo”. Por eso, uno de los retos educativos que os proponemos es educar para descubrir y alentar el talento. Hablaremos sobre este tema en nuestro evento en Barcelona con Fernando Botella. 

Si queremos que nuestros hijos se sientan contentos consigo mismos y además se sientan relevantes al dar lo mejor de sí para la sociedad, es importante acompañarles para descubrir o potenciar lo que les gusta hacer. De otro modo, si nuestros hijos no son fieles a su pasión o su talento, probablemente vivan una vida un tanto frustrante al dedicar buena parte de su tiempo a algo que no les gusta.

Nos gusta especialmente cómo define y habla el profesor Ken Robinson del talento, al considerar que todos los niños tienen un talento, o un elemento, que la educación debe ayudar a despertar y potenciar. En esta misma línea, Albert Einstein decía que “Todos somos unos genios. Pero si juzgamos a un pez por su capacidad para trepar un árbol, pasará toda su vida creyendo que es un estúpido”.

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Soñadora. DesertMonsterBell / Flickr

Quizá no sea fácil descubrir el talento de nuestros hijos, especialmente si nos hallamos sumidos en el frenesí de la vida escolar, las actividades extraescolares y las prisas del día a día, pero si observamos y escuchamos a nuestros hijos  veremos que hay actividades que les interesan especialmente o que se les dan especialmente bien. Para ayudar a descubrir su talento, apostamos por, como indica Leo Farache en esta entrevista,   por “presentarle muchas experiencias, ponerle en contacto con muchas oportunidades”. Una vez que nuestros hijos descubren lo que les gusta, lo ideal es “acompañarle, emocionarle, apoyarle, inspirarle”. Cuántos padres o madres, ante el hallazgo de la pasión de nuestros hijos, les hemos advertido de los riesgos o hemos tratado de apartarlos de ellos por considerarlo una locura. Precisamente contra estas resistencias advierte Leo Farache cuando dice que hay muchos hijos del “no-elemento”. Íñigo Pírfano también aboga por respetar a cada persona como “una joya especialísima. No se puede trabajar en serie”.

El talento no es un don innato, una especie de regalo esperando a ser abierto en cualquier momento. Creemos, como afirma Fernando Botella, que “se construye y tiene que ver con el esfuerzo”. El talento y la creatividad, como señala Ken Robinson, están muy unidos, porque para potenciarlo, recuerda Fernando Botella, “hay que saber cuestionarse el statu quo, cuestionarnos hasta dónde me vale lo que aprendí”. Quizá las resistencias de muchos de los padres frente a la vocación de sus hijos nazca precisamente de nuestra dificultad para cuestionarnos el statu quo y, porque, como dice Catherine L’Ecuyer, los adultos no somos como los niños, que “no dan el mundo por supuesto”.

Así que os animamos a emprender con vuestros hijos el apasionante y valiente viaje de conocer el elemento o la vocación de vuestros hijos con observación, con la disposición de muchas experiencias, con la facilitación de juego libre, con la potenciación del asombro, con un cuestionamiento del estado de las cosas y con mucha apertura de mente. ¡Feliz viaje!

Para arrancar esta excursión, os dejamos una conferencia inspiradora de Ken Robinson. Aunque hable mucho de la educación en la escuela, creemos que es extrapolable a la educación que les facilitamos en la familia. Robinson cuenta la historia de un bombero que siempre quiso ser bombero, pero en el colegio un profesor le decía que eso era desperdiciar su vida y que debía ir a la universidad. El bombero recuerda ese episodio de su vida como algo humillante, pero hoy es un feliz bombero que, ironías de la vida, salvó la vida de ese profesor en un accidente. Para Ken Robinson, “las comunidades humanas dependen de una diversidad de talentos, no una única concepción de la capacidad”. Nuestro desafío, dice este brillante profesor, es “reconstruir nuestra idea de la capacidad y de la inteligencia”. Y termina con esta preciosa reflexión: “Todos los días, en todas partes, nuestros hijos extienden sus sueños bajo nuestros pies y debemos pisar suavemente”.   

 

Imagen de portada: Borboleta/ Pablo Fernández. Flickr

 

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