Retos educativos: Educar para su autonomía y su autoestima


autonomía

Con toda seguridad, todos los padres y madres queremos que nuestros hijos tengan una buena autoestima, que no sean dependientes ni sumisos, que tomen las riendas de su vida y que se sientan personas capaces. Pero a menudo nuestra inercia no contribuye a este noble objetivo, si no al contrario. ¿Cuántas veces por comodidad, prisas, miedo, deseo de ahorrarse conflictos o porque pensamos que debemos “desvivirnos” por ellos les vestimos cuando saben vestirse, les advertimos con preocupación que se van a caer, les decimos, cuando tardan en hacer alguna tarea “deja, que ya lo hago yo”? Quizá pensemos que así les ayudamos, pero si nos paramos a pensar nos daremos cuenta de que no es así. Este texto es una invitación, precisamente, a pararse a pensar.

La sobreprotección es un tema central en todos los eventos y talleres de Gestionando Hijos. Y lo es porque se trata, como señala la psicóloga María Jesús Álava Reyes, de una tendencia muy extendida que nace “del sentimiento de culpabilidad que tienen muchísimos padres”. La experta afirmó en la primera edición de Gestionando Hijos que “pocas veces hemos visto padres tan perdidos, tan agobiados, que se sientan tan culpables en muchas ocasiones”.  Javier Urra también hacía referencia a este sentimiento de los padres en la primera edición de Gestionando Hijos: “Creo que los padres hoy estáis profundamente agobiados porque queréis hacerlo perfecto y no es posible”.

Para Álava Reyes, la sobreprotección constituye “un verdadero drama”. Supone “no permitirles hacer aquello para lo que están preparados y dejarles condicionados para su vida, es impedirles crecer”. Y, a pesar de que los niños a menudo, por comodidad, rechazan hacer lo que ellos mismos saben hacer, María Jesús Álava Reyes cree que los niños tienen “miedo a esa sobreprotección y a ver que las cosas son tan fáciles. Nos piden pautas claras y que los acompañemos, pero no que hagamos las cosas por ellos”. Heike Freire, que estará con nosotros el 3 de julio en Barcelona impartiendo un taller sobre autonomía, insiste en que efectivamente la sobreprotección  no es lo que piden ni necesitan nuestros hijos: “una chica de 11 años me dijo una vez que los padres y las madres queremos protegerles de todo lo que pueda hacerles daño, pero en realidad les estamos impidiendo que hagan muchas cosas, que puedan crecer. Deberíamos escucharles.”.

Las consecuencias de la sobreprotección no son menores, afirma Álava Reyes: “Si no dejamos que de vez en cuando se frustren y que aprendan de esas experiencias cuando no es tan sencillo conseguir algo, no estaremos desarrollando su inteligencia. Cuando los tenemos tan en palmitas, les estamos creando una cierta invalidez para su vida posterior”. Y las consecuencias para la sociedad tampoco son poca cosa: “Nos estamos encontrando niños, adolescentes y jóvenes con muy poquitas habilidades, muy vulnerables, tremendamente inseguros y muy manipulables” y confesaba que “nunca en los gabinetes de psicología hemos tenido tantos jóvenes que nos vienen porque se sienten mal, se sienten inseguros, fracasados, porque ante las primeras dificultades muchas veces se hunden”. Parece que la sobreprotección se ha convertido en un problema social. Heike Freire señala que según bastantes estudios  “nuestros jóvenes están infantilizados y que tal vez la sociedad española es demasiado protectora con sus hijos”. Javier Urra está de acuerdo con la idea de que se trata de un problema social: “tenemos muchos jóvenes que son como el cristal, duros por fuera pero quebradizos por dentro”.

Girl on Track.Fuente: Flickr/ Barta IV

Girl on Track.Fuente: Flickr/ Barta IV

La felicidad y la autoestima están muy unidos al fomento de la autonomía, recuerda María Jesús Álava Reyes: “Sabemos que la gente se siente más feliz cuando le cuesta conseguir algo, no cuando se lo estás dando prácticamente”. Heike Freire lo expresa así de claramente: “Sin autonomía no hay autoestima. La autonomía está relacionada con la autoestima, el aprendizaje, la creatividad…”. Por eso, Álava Reyes apuesta por “ponerles pequeños retos, pequeños objetivos, que van a ir consiguiendo pero les suponen dificultades. Así van desarrollando su inteligencia y su capacidad emocional. Hay que dejarles espacios para que piensen y reflexionen”. Javier Urra abunda en esta misma idea: “Tenemos que educar a nuestros  niños para que sean adaptables, elásticos, para que cuando caigan vuelvan a levantarse y tengan capacidad para mirar a la vida de frente”.

Tal vez les sobreprotegemos por miedo a los conflictos y pataletas que provoca la frustración. Pero aprender a frustrarse es muy importante, como recuerda María Jesús Álava Reyes: “No pueden conseguirlo todo y menos de manera permanente e inmediata. Cuando los niños aprendan a frustrarse verán que no hay errores, hay aprendizajes”. Por eso apuesta por reconocerles los esfuerzos y animarles a conseguir lo que se proponen.

Quizá en el fondo tenemos miedo al riesgo, pero como afirma Heike Freire: “Sin riesgo, no hay aprendizaje”. Y por eso apuesta por educar en un concepto activo de la seguridad, preguntarles  “qué puedo hacer yo para protegerme, cómo me puedo cuidar”.

Otra de las razones que podría estar detrás de la sobreprotección es el miedo a sufrir o que sufran y la falta de confianza en sus capacidades. Pero estos miedos no son muy buenos compañeros de viaje en la educación, ¿no os parece? Seguro que, si les ponemos pequeños retos, nos daremos cuenta de que nuestros hijos son más capaces  más independientes de lo que pensamos.

Heike Freire subraya que “es posible cuidar y proteger a nuestros hijos permitiéndoles que desarrollen sus capacidades”. En el fondo, si lo pensamos un poco, admitiremos que esta es la única manera de cuidar y que, de hecho, sobreproteger, impedir que desarrollen sus capacidades, no es cuidar. Muchas veces, como decía Idoia Camacho en su cuento con el que participó en el concurso de relatos, “cuando no te ayudo, te ayudo”.

Imagen de portada: Playground Contraption. Fuente: Russ/Flickr

2 comments
  1. Inés Osuna

    14 mayo, 2015 at 1:52 pm

    Me encanta esta web en la que se trata a los niños desde la perspectiva “real” y como personas. Gracias por vuestros artículos. Me gustaría que ahondárais en los pequeños “retos” de los que habláis para aumentar la autonomía y, por consiguiente, la autoestima.
    ¿Qué tipos de retos podrían ser para un niño de 5 años? ¿Y para una niña de 8?
    Este es mi caso, pero seguro es extensible para muchos que os leen.
    ¿Subirse a un árbol? (reto físico) ¿hacer una suma complicada? (intelectual)…
    Muchas gracias
    Inés

    Reply
  2. Rebeca

    10 noviembre, 2015 at 5:53 pm

    Hola! Me encanta vuestra forma de ver la educación y me gustaría pediros ayuda. No si quien de vuestros expertos puede ayudarme mejor.. CREO QUE OS NECESITO A TODOS!!jejejeje
    Mi hijo Pablo tiene 4 años, y es un niño estupendo. Pero está rodeado de adultos dispuestos a adorarle: es hijo nieto y sobrino único por ambas partes..(ahí es nada!) y como tal actúa!
    Además yo, soy una persona que ya desde hace muchos años sufro ansiedad, y, siendo sinceros, me siento culpable. Siento que esa parte de mi, que no me gusta y que me hace sufrir se la transmito y enseño, porque al fin y al cabo el aprende de cómo yo enfrento la vida y mi entorno.

    Como decía,Pablo es un niño estupendo, muy activo, muy espabilado,muy divertido y muy cariñoso aunque esto lo demuestra(supongo que como todos) cuando está en su zona de confort,
    Además tiene un radar que debería ser estudiado como arma de espionaje!
    Pablo, debido a un reflujo gastroesofagico que tuvo desde el nacimiento se ha criado en casa.
    El año antes de entrar al cole, le llevamos unas horas a la guarde.
    Le costó mucho adaptarse a la guarde al igual que al colegio.
    En el colegio el primer año ni siquiera quería hacer pis allí.
    No quiere jugar con sus compañeros y en el recreo está siempre solo.
    Este es su segundo año de Cole.
    Además, tras estos dos años en los que creo que (a su ritmo) ha hecho avances, aún espero que su profesora me diga algo bueno de el…
    El otro día llegó a casa muy raro y finalmente por la noche acertó a decirme que su Profe le había castigado, que era un desastre y que se le daba muy mal hacer las fichas.
    Por un lado la madre gallina que todas llevamos dentro me pide llevármelo de ese Cole!!Por otro lado pienso que en la vida se encontrará con mucha gente así, y que quizás trabajar en casa cn el, es una buena manera de contrarrestar algunos aspectos que en el colegio no se están trabajando.
    Os voy a decir algo que seguro os parecerá fataaaal! Las fichas me dan exactamente igual!!!quiero que encuentre en el colegio un espacio de seguridad donde poder crecer como persona y dentro de esa comodidad y sintiéndose respetado y querido aprenda!!
    Ojo,con esto no digo, que no se caiga que no se defienda si le pegan o que no le pongan límites si su comportamiento no es adecuado!
    Pero lo que siento por dentro, lo que siento por dentro,es que cada vez se siente más inseguro, que su tolerancia a la frustración es aproximadamente -1 y que no estamos sabiendo canalizar todas sus cualidades, sino sólo fijándonos en sus defectos.
    La culpa no es suya! A ver…genio tiene! Pero está claro que los lilmites se los marcamos los mayores! Y creo que yo ya no sé muy bien para donde tirar..

    Vaya!! Veo que he sido breve breve!

    En resumidas cuentas, a veces me siento sola como madre, sin nadie en quien apoyarme para educar a mi hijo y sin ideas o experiencia..
    alguna ayudita???

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