¿Tolerar la frustración?


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¿Tolerar la frustración?

Noelia López-Cheda reflexiona sobre la creencia de que hay que educar a nuestros hijos a tolerar la frustración y se muestra más partidaria de enseñar a nuestros hijos a buscar y encontrar opciones. 

Escena típica en mi casa y supongo que en todas las casas. A punto de salir a la calle…tus hijos están casi subiéndose por las paredes (han empezado por las camas), adoptas el rol sargento cuando la cosa se te va de las manos porque llegas tarde y no terminas y comienzas a dar instrucciones.

-Chicos, nos vamos, poneos los zapatos.

-¡No! ¿por qué? ¡queremos seguir jugando!

(grrrrrrr). Sin inmutarme, contesto:

-Poneos los zapatos, ya llegamos tarde.

-Pero ¡es que no sé por qué tenemos que ir!……

En mi caso cada uno de mis hijos reacciona de una manera ante esto, normalmente expresan su enfado o frustración de diferentes maneras. Pero eso sí, nos muestran abiertamente que “les hemos fastidiado”. Y dependiendo nuestro estado emocional (ya que depende de cómo lo gestiones tú primero) la escena sube de tono y adquiere revoluciones o bien, se estabiliza con dos caras de enfado como resultado.

Evidentemente se sienten FRUSTRADOS. No han logrado algo que se proponían y eso los frustra. Cuando no conseguimos lo que queremos, normalmente lo mostramos abiertamente. Yo la primera. (Me viene a la mente una escena de los deportes del telediario en los que un entrenador comienza a dar una patada tras otra y puñetazos al aire al fallar su equipo un gol).

Tengo que decir que por la tarde comentamos la jugada y todo queda aclarado y comprendido pero lo que quiero resaltar en este artículo es lo de vivir la sensación de frustración. Leo por todas partes que debemos “educar para tolerarla” es decir, “educar para vivir BIEN la frustración”. Discrepo en el enfoque.

La frustración podríamos definirla como: “Sensación que se produce por intentar cambiar algo que no depende de nosotros y por lo tanto, no se puede cambiar. O bien, sensación que se produce de no haber obtenido el resultado que queremos”. Mi opinión en este tema es:

No tenemos que enseñar a los niños a tolerar la frustración. Tenemos que enseñarles a gestionar sus opciones.

Dije en una entrevista que “no me importaba si mi hija no llevaba 1 DÍA las tareas escolares” y esto es porque prefiero que viva el aprendizaje que se deriva de esa situación al día siguiente en el colegio y no porque autorice que no las haga. Si ella ve que tiene opciones ante algo que NO SALE COMO ELLA QUIERE, será capaz de asumir sus decisiones y sobre todo, MODIFICAR LAS SIGUIENTES QUE HAGA. Esto es educar en la responsabilidad.

1.- No he llevado las tareas.

2.- El profesor me regaña e incluso pone falta.

3.- Paso por el mal trago.

4.- ¿Qué opciones tengo para la próxima vez?

5.- Hacerlo igual: mismo resultado.

6.- Hacerlo diferente: resultado distinto.

Entonces más que tolerar la frustración, sería aceptar (que no resignarse) lo que ha pasado y ponerse en marcha para ver qué se puede hacer.

Evidentemente es un momento perfecto para trabajar la gestión emocional, el famoso AUTOCONTROL del que tanto se habla estos días y que tanta falta nos hace, preguntar qué emoción tenemos, verbalizar, gestionar y posteriormente centrarse en la solución que esté en mi mano.

PREGUNTAS POSIBLES A LOS NIÑOS, DIÁLOGOS PODEROSOS:

  • ¿Qué piensas de esto que ha ocurrido? “Pues no me gusta, no me siento bien. Me hubiera gustado seguir jugando”.
  • ¿Estás enfadado, triste…..? “Enfadado
  • Y ahora, ¿qué puedes hacer? Quiero que me dejes jugar más la próxima vez”.
  • Ok, tú quieres jugar y sabes que nos tenemos que ir, ¿qué te parece que te avise con más tiempo y en el momento que diga queda poco ya recojas? Vale, pero también me gustaría que no te enfadaras.
  • Vale, la próxima te aviso con tiempo y no me enfado. ¿Qué más podrías hacer?

(Esta última pregunta siempre es recomendable, ya que abre el abanico de las posibilidades. No siempre habrá respuesta pero merece la pena hacerla para “obligar” a la mente a tener más opciones. Probadla y me decís).

Cuando nos anclamos y revivimos una y otra vez aquellas situaciones que no podemos cambiar, es inevitable sentirnos frustrados y por lo tanto, habría que aprender a tolerarlo. Sin embargo si vivimos la situación mirando “qué opciones tenemos, qué es lo que YO puedo hacer”, esa sensación desaparecerá. 

Así que parafraseando a Elsa Punset:

“NO ES MAGIA, ES RESPONSABILIDAD POSITIVA”

Hasta la próxima.


Imagen de portada: TonyMadrid/Flickr

 

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