«El lenguaje del juego y las risas es mucho más poderoso y persuasivo que el lenguaje de los gritos y las amenazas»

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«El lenguaje del juego y las risas es mucho más poderoso y persuasivo que el lenguaje de los gritos y las amenazas»

En Gestionando hijos estamos orgullosos. Estamos orgullosos de todos vosotros, madres, padres, educadores, docentes, alumnos… de todos. Porque todos juntos nos hemos enfrentado a un reto nunca antes vivido, hemos unido fuerzas para que las adversidades no se interpusieran en el camino de la educación.

Ha sido un camino difícil, pero lo hemos dado todo. Y este esfuerzo tan grande merece un reconocimiento, un homenaje a todos y todas las que han puesto su granito de arena por la educación en este año tan complicado.

Por eso hemos organizado como homenaje un evento online que tendrá lugar entre el 1 el 23 de diciembre, y en el que contaremos con 15 ponencias de 15 grandes expertos. Entre estos expertos, la que os presentamos hoy, Amaya de Miguel, fundadora de Relájate y Educa, quien nos hablará en su ponencia de «Disciplina juguetona».

1. Amaya, muchas veces nos frustramos porque nuestros hijos no nos hacen caso, tienen malos comportamientos o se pelean entre ellos… ¿Podemos usar los juegos como sistema para gestionar este tipo de situaciones?

En mi experiencia, como madre de tres hijos y mentora de cientos de familias, sé que usar el juego es una herramienta potentísima para solucionar las dificultades del día a día. Por ejemplo, cuando tus hijos se pelean, el objetivo de casi todos los padres es que el conflicto termine y los niños se reconcilien. Si los padres intervienen regañando, castigando a uno y premiando a otro, el malestar no se va a diluir: uno de los dos niños va a estar resentido y aún más enfadado que antes.

El adulto habrá puesto fin al conflicto en ese momento, pero el malestar, la hostilidad y la falta de afecto entre los niños habrán crecido. ¿Qué pasaría si el adulto fuera capaz de, mediante el juego, unir de nuevo a los niños? ¿O simplemente hacerles reír para que la tensión del conflicto desaparezca? En ese caso estaremos logrando el objetivo que nos proponíamos: se habrá terminado el conflicto y la hostilidad, y el adulto no habrá contribuido a aumentar la rivalidad entre ambos hermanos.  

En Relájate y educa recurrimos al juego, a hacer el payaso, a las canciones y a los cuentos siempre que podemos. Lo usamos con niños de todas las edades. Son herramientas incluso útiles con adultos porque te permiten expresar lo que necesitas sin agredir ni reprochar al otro. Es como si el adulto se convirtiera en el Flautista de Hammelin, que solo necesita tocar una melodía en la flauta para que los niños le sigan.

El lenguaje del juego y las risas es mucho más poderoso y persuasivo que el lenguaje de los gritos y las amenazas. Además crea un vínculo fuerte, aumenta la conexión, nos hace reír, nos une y genera un buen ambiente en casa. Sobre todo, los resultados son a largo plazo, porque los niños interiorizarán la conducta positiva.  

2. En estos tiempos tan convulsos, en los que la incertidumbre está presente en nuestro día a día, ¿puede el juego servirnos también como herramienta de gestión emocional?

El juego despierta emociones positivas: la diversión, la risa, la armonía, el placer, el bienestar. Sobre todo, cuando un adulto recurre a una estrategia de juego (o canciones, o cuentos) está ayudando a sus hijos a interiorizar una conducta positiva a través de la conexión, porque cuando el adulto juega, ríe, o hace el payaso para solucionar un conflicto, está acercándose a sus hijos y conectando con ellos, en lugar de generar un enfrentamiento.

Esta conexión es clave en la relación con nuestros hijos (y en cualquier relación humana), es lo que nos va a dar un sentido de familia, sentido de pertenecer a un grupo en el que importo, un grupo al que aporto cosas, un grupo en el que me siento cuidado y puedo cuidar a los demás. Cuando en la familia hay vínculos de conexión muy fuertes (y esto es un trabajo de los adultos, no siempre ocurre de manera natural) la convivencia es mucho más sencilla y la salud emocional de todos mucho más sana.

Si los adultos somos capaces de usar el juego en las situaciones más difíciles, nuestros hijos crecerán con una buena valoración de sí mismos, con una autoestima fuerte y mucho más equilibrados emocionalmente. 

3. Ahora, además, la distancia de seguridad y las medidas sanitarias impiden que los niños también puedan jugar entre ellos como hacían antes… ¿crees que esto afectará a su proceso de aprendizaje y de socialización?

Soy una persona optimista: esta situación ha sido un paréntesis y la normalidad volverá. Es una pena que durante meses los niños no hayan podido ir al parque y jugar con otros niños, que no hayan podido correr, trepar, montar en bici… Ha sido duro para muchos niños y para muchas familias.

Pero esta situación ha sido (está siendo) un paréntesis en nuestras vidas. Una de las maravillas del ser humano es que tiene una gran capacidad de adaptación: ahora nos toca vivir esto, y tenemos que adaptarnos. Y ojalá muy pronto esta situación termine y volvamos a la normalidad.

Entonces los niños, igual que los adultos, se adaptarán a la nueva situación: podrán jugar de nuevo, correr, tener contacto físico… y su desarrollo, que en algunos aspectos se habrá detenido durante unos meses, se pondrá de nuevo en marcha.  

Para mí, y para muchas familias con las que trabajo, tan nocivo como lo que no han tenido (ir al parque, jugar con otros niños, ir a casas de amigos y familiares…) ha sido lo que les hemos dado: horas y horas delante de las pantallas.

Habríamos podido dejar a los niños jugando con otros juguetes, pero las pantallas han permitido que los adultos pudiéramos trabajar mientras los niños estaban “enchufados” y no daban guerra.

Es importante que los adultos comprendamos que esa situación ha sido excepcional, y que ahora recuperemos en las familias un uso equilibrado y sano de la tecnología. Los adultos tenemos que acelerar la vuelta a la normalidad, con los valores que cada uno tengamos, reforzando lo que de verdad es importante para el crecimiento de los niños. 

4. Hablamos más de los beneficios del juego en los niños y niñas, pero ¿y en nosotros? ¿qué nos puede aportar el jugar con nuestros hijos?

Jugar con nuestros hijos, compartir actividades con ellos, hacer cosas, pasar tiempo juntos es lo que da sentido a la nuestra relación con ellos (y con cualquier ser humano), es lo que nos va a permitir disfrutar de ellos, valorarlos y generar un vínculo sólido que se mantenga. 

Les va a dar seguridad, estabilidad y salud emocional. Nos va a hacer felices a todos. Cada vez más este vínculo se está viendo obstaculizado por la presencia omnipotente de las tecnologías en casa. Yo estoy jugando con mi hija, pero no puedo evitar mirar el móvil cada cinco minutos. ¿Qué mensaje le doy a mi hija? Que no puedo darle una atención superior a cinco minutos.

Si cuando llegamos a casa se enciende la tele y los niños se instalan frente a la pantalla, ¿qué estoy compartiendo con los niños? Los estoy alejando de mi vida, los estoy instalando en el rincón donde los hijos se hacen invisibles y el vínculo con nosotros desaparece. 

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Sobre el autor

Marina Borràs
Marina Borràs
Cuando era pequeña me sentaba a diez centímetros de la televisión para ver las noticias todas las mañanas antes de ir al cole. Cuando crecí un poco, se dieron cuenta de que la razón por la que me acercaba tanto al televisor era porque necesitaba gafas, aunque yo prefiero pensar que por aquel entonces ya había encontrado mi pasión: de mayor quería ser periodista. Y así fue. Estudié periodismo y comunicación política, y sigo formándome en los temas que me apasionan: educación, igualdad de género y nuevas tecnologías.